Ébola supera las 5 mil muertes en el Congo y se extiende a otros países africanos; autoridades temen una crisis continental
La República Democrática del Congo enfrenta una de las epidemias de ébola más mortales de su historia, después de que el Ministerio de Salud confirmara este sábado 31 de octubre que el número de fallecidos ascendió a 5 mil 26 personas, mientras los contagios acumulados alcanzaron los 10 mil 351 casos.
La emergencia sanitaria, declarada a mediados de mayo de 2026, ha provocado una tasa de letalidad cercana al 50% y se ha extendido a ocho provincias congoleñas, mientras se reportan casos relacionados con el brote en Uganda, Kenia y Nigeria.
De acuerdo con la agencia Associated Press (AP), la epidemia se ha convertido en la segunda más mortífera de ébola registrada en el mundo, únicamente por detrás de la crisis de África Occidental de 2014 a 2016, que provocó alrededor de 11 mil muertes.
Organismos internacionales advierten que la expansión del virus, las dificultades para identificar nuevos contagios y los conflictos armados en el este del Congo están complicando los esfuerzos para contener la enfermedad.
5,026
Muertes reportadas
10,351
Personas infectadas
48.6%
Letalidad registrada
La epidemia ya es la segunda más mortal de la historia
El brote actual está provocado por el virus Bundibugyo, una de las especies de ortoebolavirus capaces de causar enfermedad grave en humanos.
Desde que se declaró la emergencia en mayo, las autoridades congoleñas han enfrentado dificultades para identificar a las personas infectadas, rastrear sus contactos y garantizar atención médica oportuna.
Según las cifras difundidas por el Ministerio de Salud, hasta el 31 de octubre se habían recuperado 2 mil 788 personas.
La magnitud de la crisis solamente es superada por la epidemia que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona entre 2014 y 2016.
El doctor Patrick Otim, responsable de programas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que las cifras representan una tragedia para miles de familias y comunidades, y reflejan la gravedad del brote.
El virus se ha extendido a ocho provincias del Congo
Desde mayo, el ébola ha sido identificado en 67 de las 178 zonas sanitarias del país, distribuidas en ocho de sus 26 provincias.
De las zonas afectadas, 50 todavía registraban casos activos al momento del último informe.
La emergencia se concentra principalmente en las provincias orientales de Ituri y Kivu del Norte, donde se acumulan 9 mil 782 contagios y 4 mil 792 fallecimientos.
Estas regiones concentran aproximadamente el 94% de los casos y el 95% de las muertes notificadas en el país.
La expansión territorial representa un desafío para los equipos médicos, que deben desplazarse entre comunidades rurales, centros urbanos y zonas donde la presencia de grupos armados limita la movilidad.
Ocho de cada diez nuevos casos no estaban bajo vigilancia
Uno de los principales problemas identificados por las autoridades sanitarias es la dificultad para rastrear las cadenas de transmisión.
De acuerdo con los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), aproximadamente el 80% de los nuevos contagios se está detectando entre personas que no formaban parte de las listas de contactos bajo seguimiento.
Esto significa que numerosos pacientes aparecen fuera de las cadenas de transmisión previamente identificadas.
La situación dificulta anticipar nuevos contagios y aislar oportunamente a las personas infectadas.
Además, la OMS advirtió que alrededor de un tercio de las personas fallecidas murió fuera de los centros especializados, antes de recibir atención médica y, en algunos casos, antes de ser sometidas a pruebas diagnósticas.
La falta de detección temprana aumenta el riesgo de transmisión comunitaria y reduce las posibilidades de supervivencia.
El brote llega a Kenia, Nigeria y Uganda
La preocupación internacional aumentó después de confirmarse casos en otros países africanos.
Durante octubre, Kenia notificó ocho contagios y dos fallecimientos relacionados con el ébola.
Nigeria confirmó un caso, correspondiente a una persona que posteriormente fue evacuada a Suiza para recibir atención.
Uganda también había registrado contagios previamente.
La presencia del virus en estos países convierte al brote en el más extendido geográficamente que se haya documentado en África, al alcanzar tres regiones del continente.
Sin embargo, la detección de casos fuera del Congo no significa que exista transmisión sostenida en todos los países afectados.
Las autoridades sanitarias deberán determinar las cadenas de contagio y aplicar medidas de vigilancia para evitar nuevas expansiones.
La guerra en el este del Congo complica la respuesta sanitaria
La epidemia se desarrolla en una de las regiones más inestables de África.
En el este de la República Democrática del Congo operan numerosos grupos armados, entre ellos el movimiento rebelde M23, respaldado por Ruanda según reportes internacionales, y las Fuerzas Democráticas Aliadas, organización insurgente activa en áreas cercanas a Uganda.
Los enfrentamientos y la inseguridad han dificultado el traslado de personal médico, la distribución de suministros y el seguimiento de pacientes.
A estos problemas se suma la desconfianza de sectores de la población hacia las autoridades sanitarias.
Durante la emergencia se han registrado ataques contra trabajadores de salud e instalaciones médicas.
La agencia AP reportó que una enfermera murió mientras respondía a una alerta de ébola durante la última semana de octubre.
En septiembre también fue asesinado un político del partido gobernante que había promovido medidas sanitarias a través de la radio.
Estos episodios han aumentado los riesgos para quienes participan en las labores de prevención y atención.
Personal médico realiza huelgas por falta de pago
Otro factor que agrava la crisis es la interrupción de los servicios médicos debido a retrasos en el pago de salarios.
El viernes 30 de octubre, trabajadores de un centro de tratamiento de ébola en Tchomia, provincia de Ituri, suspendieron sus actividades para exigir el pago de cuatro meses de salarios pendientes.
En ese establecimiento permanecían bajo atención cinco pacientes con infección confirmada y diez casos sospechosos.
Los empleados denunciaron que la falta de ingresos les impide cubrir las necesidades básicas de sus familias.
Situaciones similares se han registrado en Beni, Kivu del Norte, donde algunos centros de tratamiento han interrumpido sus servicios.
Funcionarios locales advirtieron que la escasez de combustible y recursos económicos también limita la capacidad de respuesta.
La suspensión de servicios ocurre cuando el país necesita ampliar la vigilancia epidemiológica y garantizar que las personas con síntomas puedan recibir atención inmediata.
La variante Bundibugyo no cuenta con una vacuna autorizada específica
A diferencia de los brotes causados por el virus del Ébola de Zaire, para los cuales existen vacunas y tratamientos específicos, la enfermedad provocada por el virus Bundibugyo no dispone actualmente de una vacuna autorizada ni de un medicamento antiviral específico de eficacia demostrada.
Por ello, el tratamiento de los pacientes se concentra en medidas de apoyo, como hidratación, corrección de alteraciones de electrolitos, control de síntomas y atención de complicaciones.
La atención temprana puede mejorar las probabilidades de supervivencia.
El ébola se transmite principalmente por contacto directo con sangre, secreciones y otros fluidos corporales de personas infectadas que presentan síntomas, así como por contacto con materiales contaminados.
No se considera una enfermedad de transmisión aérea habitual como el sarampión.
Entre sus síntomas pueden encontrarse fiebre, debilidad intensa, dolor muscular, vómitos, diarrea y, en algunos pacientes, manifestaciones hemorrágicas.
Las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto sin protección con personas enfermas y buscar atención médica inmediata ante síntomas compatibles después de una posible exposición.
Organismos internacionales advierten sobre la gravedad de la emergencia
La Organización Mundial de la Salud y Africa CDC mantienen su preocupación por la capacidad de respuesta de las autoridades congoleñas.
La combinación de contagios no detectados oportunamente, fallecimientos fuera de los hospitales, inseguridad y falta de recursos representa un obstáculo importante para frenar la epidemia.
Las organizaciones humanitarias que trabajan en el país también han advertido que la emergencia está sobrecargando a las comunidades y al personal sanitario.
La prioridad inmediata es fortalecer el rastreo de contactos, garantizar suministros médicos, restablecer el funcionamiento de los centros de tratamiento y mejorar la comunicación con las comunidades afectadas.
Hasta el 31 de octubre de 2026, no se había confirmado una expansión global del brote.
No obstante, los casos detectados en otros países africanos han reforzado la necesidad de vigilancia internacional.
Con más de cinco mil personas fallecidas en menos de seis meses, la epidemia de ébola en el Congo se ha convertido en una emergencia sanitaria de gran magnitud, cuyo control dependerá tanto de la respuesta médica como de las condiciones de seguridad y los recursos disponibles.




















































