Banxico sorprende al mercado y recorta la tasa de interés a 6.25% pese al aumento de la inflación en México
El Banco de México (Banxico) sorprendió este jueves 5 de noviembre a los mercados financieros al anunciar una reducción de 25 puntos base en su tasa de interés de referencia, que pasará de 6.50% a 6.25%, a pesar de que la inflación registró un repunte durante las últimas semanas.
La decisión, que entrará en vigor el viernes 6 de noviembre, fue aprobada por una mayoría de tres integrantes de la Junta de Gobierno, mientras que los otros dos votaron por mantener sin cambios el costo del dinero.
El recorte tomó por sorpresa a los analistas financieros, quienes anticipaban que el banco central conservaría la tasa en 6.50% durante el resto de 2026.
Aunque la reducción puede favorecer gradualmente el financiamiento de empresas y consumidores, también podría traducirse en menores rendimientos para determinados instrumentos de ahorro e inversión.
Banxico justificó la medida al considerar que la economía mexicana todavía presenta condiciones de debilidad y que las presiones inflacionarias no provienen principalmente de un exceso de demanda.
Sin embargo, la institución también reconoció que los precios han aumentado más de lo previsto y elevó sus pronósticos de inflación para el cierre del año.
La tasa de interés baja a 6.25%
Tasa anterior
6.50%
Nueva tasa
6.25%
Variación
−25 pb
Entrada en vigor: 6 de noviembre de 2026
Una decisión inesperada que dividió a la Junta de Gobierno
La reducción de la tasa no fue aprobada por unanimidad.
La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, y los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo votaron a favor de disminuir el indicador a 6.25%.
En contraste, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath consideraron conveniente mantener la tasa en 6.50%.
La votación dividida refleja distintas valoraciones sobre los riesgos que enfrenta la economía mexicana.
Por una parte, la mayoría consideró que existen condiciones para realizar un ajuste adicional sin comprometer necesariamente el objetivo de estabilidad de precios.
Por otra, los integrantes que se opusieron al recorte prefirieron conservar el nivel anterior, en un contexto de inflación todavía superior a la meta institucional.
El movimiento también resultó inesperado porque, en mayo, Banxico había señalado que su ciclo de reducciones había concluido.
Posteriormente, durante septiembre, el banco central había reiterado que no seguiría automáticamente las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Con el anuncio de este jueves, la institución reabrió la posibilidad de ajustar su postura monetaria, aunque dejó claro que no necesariamente habrá nuevas reducciones en el corto plazo.
La inflación subió de 3.42% a 3.62%
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que Banxico decidió reducir la tasa mientras la inflación general mostraba un incremento.
De acuerdo con los datos citados en su comunicado, la inflación anual pasó de 3.42% durante la primera quincena de septiembre a 3.62% en la primera quincena de octubre.
El aumento estuvo relacionado principalmente con los componentes no subyacentes, que incluyen productos cuyos precios suelen experimentar variaciones importantes, como algunos alimentos y energéticos.
En cambio, la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles y permite observar tendencias de mayor persistencia, registró una disminución marginal de 3.79% a 3.78%.
Aunque esta última variación fue pequeña, Banxico la consideró dentro de su evaluación del proceso de desinflación.
La institución sostiene que la política monetaria todavía mantiene un grado de restricción suficiente para moderar el crecimiento de los precios.
Sin embargo, la inflación general permanece por encima de su objetivo permanente de 3%.
Banxico eleva sus pronósticos de inflación para finales de 2026
El banco central también reconoció que los precios podrían cerrar el año por encima de lo previsto anteriormente.
Su estimación de inflación general para el cuarto trimestre de 2026 pasó de 3.5% a 3.7%.
La previsión de inflación subyacente también aumentó, de 3.6% a 3.7%.
Estas modificaciones reflejan la persistencia de presiones sobre determinados productos y servicios.
Entre los riesgos identificados por Banxico se encuentran una mayor depreciación del peso mexicano, cambios en las políticas comerciales internacionales, conflictos geopolíticos y fenómenos climáticos que puedan afectar los costos de producción.
También advirtió que la inflación subyacente podría mantenerse elevada durante más tiempo del esperado.
A pesar de estos riesgos, la institución conservó su pronóstico de que la inflación general convergerá a la meta de 3% durante el cuarto trimestre de 2027.
Por lo tanto, el banco central no espera que el objetivo se alcance de manera inmediata.
¿Por qué bajar las tasas si todavía existe inflación?
La decisión responde a una evaluación de los riesgos económicos y no únicamente al comportamiento reciente de los precios.
Banxico señaló que durante el tercer trimestre de 2026 la actividad económica mexicana continuó expandiéndose.
Sin embargo, advirtió que persisten condiciones de holgura y riesgos a la baja para el crecimiento.
En términos económicos, la holgura significa que existe capacidad productiva disponible y que la demanda no está ejerciendo una presión excesiva sobre los precios.
Cuando la actividad económica es débil, mantener tasas de interés demasiado elevadas durante mucho tiempo puede restringir el consumo, la inversión y el financiamiento.
La mayoría de la Junta de Gobierno consideró que una reducción limitada de 25 puntos base era compatible con las condiciones actuales.
También estimó que el impacto de las fluctuaciones cambiarias sobre los precios al consumidor podría mantenerse contenido.
No obstante, esta interpretación no elimina los riesgos inflacionarios, por lo que Banxico anticipó una pausa prolongada después del ajuste.
¿Cómo afecta la decisión a los créditos y tarjetas bancarias?
La tasa de referencia del Banco de México influye sobre el costo al que las instituciones financieras obtienen y prestan dinero.
Cuando disminuye, algunos productos financieros pueden abaratarse gradualmente.
Esto puede beneficiar a personas que solicitan créditos nuevos o que tienen financiamientos con tasas variables.
Sin embargo, la reducción no significa que todos los bancos estén obligados a disminuir inmediatamente sus intereses.
En el caso de las tarjetas de crédito, las tasas que pagan los usuarios dependen de cada institución, del producto contratado y del historial financiero del cliente.
Por ello, una reducción de 0.25 puntos porcentuales en la tasa de referencia no implica automáticamente que el interés de una tarjeta baje en la misma proporción.
Los créditos hipotecarios o automotrices contratados a tasa fija generalmente conservan sus condiciones originales.
En cambio, los financiamientos vinculados a tasas variables podrían registrar ajustes conforme a lo establecido en sus contratos.
El impacto real dependerá de las políticas de cada banco y de la evolución de las condiciones financieras.
Los ahorradores también podrían recibir menores rendimientos
El recorte tiene implicaciones para quienes mantienen dinero en instrumentos de ahorro e inversión.
Productos como los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), pagarés bancarios y algunas cuentas remuneradas suelen responder a los cambios en las tasas del mercado.
Cuando la tasa de referencia disminuye, los rendimientos ofrecidos en nuevas inversiones pueden reducirse.
Esto no significa que todos los instrumentos pierdan valor ni que las inversiones existentes cambien automáticamente sus condiciones.
Por ejemplo, una persona que adquirió un instrumento de tasa fija puede conservar el rendimiento pactado hasta su vencimiento.
En cambio, quien renueve su inversión posteriormente podría encontrar tasas diferentes.
El comportamiento de los Cetes también depende de la demanda de inversionistas y de las expectativas sobre las futuras decisiones del banco central.
Por esa razón, sus rendimientos no necesariamente se mueven exactamente en la misma proporción que la tasa de referencia.
El peso mexicano y las decisiones de Estados Unidos también influyen
Banxico reconoció que el peso mexicano se depreció desde su decisión monetaria de septiembre.
La evolución del tipo de cambio es relevante porque una depreciación puede encarecer determinados productos importados, materias primas y bienes comercializados en dólares.
El banco central también sigue de cerca las decisiones de la Reserva Federal estadounidense.
Durante octubre, la Fed mantuvo sin cambios su rango de tasas de interés.
La diferencia entre las tasas mexicanas y estadounidenses influye en las decisiones de inversión y en el atractivo relativo de los activos denominados en pesos.
Sin embargo, el comportamiento del tipo de cambio no depende exclusivamente de ese diferencial.
También intervienen las expectativas de crecimiento, el comercio internacional, los riesgos geopolíticos y los movimientos de capital.
Banxico reiteró que sus próximas decisiones responderán principalmente a las condiciones económicas y financieras de México.
La tasa acumula una reducción de cinco puntos porcentuales desde 2023
El recorte anunciado este jueves forma parte de un periodo más amplio de disminución del costo del dinero.
En marzo de 2023, la tasa de referencia alcanzó un máximo de 11.25%, después de una serie de aumentos destinados a combatir la inflación.
Desde entonces, la política monetaria comenzó a cambiar conforme disminuyeron las presiones inflacionarias.
Con el nuevo nivel de 6.25%, la tasa acumula una reducción de cinco puntos porcentuales respecto de aquel máximo.
Durante 2026, Banxico había aplicado dos recortes de 25 puntos base, en marzo y mayo, que llevaron la tasa de 7% a 6.50%.
La reducción de noviembre representa un tercer ajuste durante el año.
Aunque el costo del dinero es considerablemente menor que en 2023, el banco central sostiene que su postura todavía conserva elementos restrictivos.
Esto significa que la política monetaria continúa orientada a contener la inflación, aunque con una intensidad menor que durante los periodos de tasas más elevadas.
Banxico anticipa una pausa prolongada
Después de anunciar la reducción, la Junta de Gobierno señaló que mantener la tasa en el nivel alcanzado durante un periodo prolongado podría favorecer la convergencia de la inflación hacia su objetivo.
La declaración sugiere que la institución no considera indispensable continuar reduciendo el indicador en cada reunión.
La próxima decisión de política monetaria está programada para el 17 de diciembre de 2026 y será la última del año.
En esa reunión, los integrantes evaluarán nuevamente la inflación, el comportamiento del peso, las expectativas económicas y las condiciones de crecimiento.
Aunque algunos analistas anticipan que la tasa permanecerá en 6.25% durante los próximos meses, el banco central no ha establecido una fecha obligatoria para su siguiente movimiento.
Cualquier modificación dependerá de la información económica disponible.
Una reducción con beneficios potenciales y riesgos inflacionarios
El anuncio de Banxico abre una nueva etapa para la política monetaria mexicana.
La disminución de la tasa puede facilitar gradualmente ciertas modalidades de financiamiento, pero también reducir los rendimientos de algunos productos de ahorro.
Al mismo tiempo, el banco central enfrenta el desafío de evitar que la inflación permanezca por encima de su objetivo durante más tiempo del previsto.
La decisión dividida muestra que no existe unanimidad sobre el equilibrio adecuado entre apoyar la actividad económica y mantener una postura restrictiva frente al aumento de precios.
Por ahora, la tasa de referencia quedará en 6.25% a partir del 6 de noviembre, mientras Banxico apuesta por mantenerla estable durante un periodo prolongado y alcanzar su objetivo de inflación de 3% hacia finales de 2027.





















































