La Agencia de Proyectos Estratégicos del Estado de Quintana Roo (Agepro) informó que concluyó los levantamientos topográficos, fotogramétricos y el procesamiento de datos geoespaciales en zonas de reserva territorial de los municipios de Bacalar, Othón P. Blanco y Tulum, abarcando un total de 929.35 hectáreas.
De acuerdo con el reporte oficial, los trabajos se realizaron mediante tecnología de digitalización en entorno CAD, con el propósito de generar información de alta precisión que sirva como base para proyectos de ingeniería, ordenamiento territorial, diseño urbano y análisis de impacto ambiental.
En el municipio de Bacalar, los estudios comprendieron 391 hectáreas, entre la Ampliación Fundo Legal Sur y áreas al sur de la ciudad. En Othón P. Blanco, se intervinieron 161.36 hectáreas distribuidas en diversas colonias de Mahahual, como La Esperanza, Flamingos, El Chechén, Paraíso Jungla y Triángulo Porvenir.
En Chetumal, los levantamientos abarcaron 152.35 hectáreas, en zonas ubicadas al suroeste de la capital, incluyendo las colonias Carlos Joaquín, Cereso y Podecobi. Finalmente, en Tulum se levantaron estudios sobre 224.64 hectáreas, en áreas como Yax Balam, Sac-Bé, Los Álamos, Tumben Kin y Andrés Manuel López Obrador Dos, entre otras.
La Agepro precisó que estos trabajos representan una inversión de 4 millones 588 mil 28 pesos, y forman parte de una estrategia integral para fortalecer la toma de decisiones sobre el uso y la disposición del suelo, así como para garantizar un desarrollo urbano planificado y ambientalmente sostenible.
“Las decisiones sobre las superficies de reserva territorial dependen en gran medida del conocimiento físico del terreno, su contexto urbano y la traza que lo rodea”, señala la dependencia en su informe técnico.
Los levantamientos topográficos permitirán actualizar los registros territoriales estatales y facilitar la planeación de infraestructura pública y privada en el sur del estado, una región considerada estratégica por su potencial de desarrollo turístico y logístico.
En los últimos años, Bacalar y Tulum han experimentado un crecimiento acelerado en materia inmobiliaria, lo que ha generado presiones sobre los recursos naturales y la necesidad de contar con herramientas de planeación basadas en datos científicos.



















































