El 4.1% de la discordia: el Gobierno celebra una baja en homicidios que no llega a todos
CIUDAD DE MÉXICO. – El Gabinete de Seguridad presentó este martes un corte de caja que busca inyectar optimismo en la agenda nacional: los homicidios dolosos en México registraron una disminución del 4.1% durante los primeros 18 meses del gobierno de Claudia Sheinbaum. El dato no es menor, pues se presenta como la validación estadística de una estrategia que ha apostado por la inteligencia y la atención a las causas por encima de la confrontación abierta.
Durante la presentación del informe quincenal, se detalló que el promedio diario de víctimas pasó de 82 a 79 entre 2024 y lo que va de 2026. El contexto importa, ya que este ligero descenso se da en medio de una percepción de inseguridad que sigue siendo el talón de Aquiles de la administración. La secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, enfatizó que seis entidades concentran casi la mitad de estos delitos, lo que dibuja un mapa de violencia sumamente localizado pero resistente.
La explicación oficial deja preguntas, especialmente cuando se analiza el contraste estatal. Mientras Guanajuato y Baja California muestran una tendencia a la estabilización, Sinaloa y Chiapas han experimentado picos de violencia que las cifras nacionales suelen promediar hacia abajo. El gobierno insiste en que la tendencia es “irreversible”, una palabra que suena con fuerza en Palacio Nacional pero que se siente lejana en los municipios donde el control territorial del crimen organizado sigue siendo el pan de cada día.
En cuanto a otros delitos de alto impacto, el informe destacó una reducción del 22% en secuestros, una cifra que el gabinete presume como un éxito de la Coordinación Nacional Antisecuestro. Sin embargo, como si hiciera falta recordarlo, la metodología de registro de desaparecidos y la reclasificación de delitos siguen siendo puntos de fricción entre las organizaciones civiles y los datos oficiales.
La narrativa de seguridad de Sheinbaum se mantiene firme en los números, confiando en que la curva descendente se mantenga hasta el final del sexenio. Por ahora, el Gobierno se aferra a ese 4.1% como su principal escudo frente a las críticas. Lo que sigue será ver si esta reducción marginal logra traducirse en una sensación real de paz en las zonas donde la estadística todavía no alcanza a cubrir el miedo.




















































