Lo que pretendía ser una noche de esparcimiento en el corazón turístico de la Riviera Maya terminó en una movilización de servicios de emergencia que, lamentablemente, llegaron tarde. Un hombre perdió la vida la noche de este martes tras desvanecerse repentinamente mientras se encontraba bailando en un conocido bar ubicado sobre la emblemática Quinta Avenida.
El incidente ocurrió ante la mirada de turistas y empleados, quienes vieron cómo el sujeto —cuya identidad y nacionalidad se mantienen bajo reserva— colapsó en medio de la música. El contexto importa: en un destino donde la fiesta parece no tener fin, la muerte decidió hacer una pausa obligada en la pista.
Testigos solicitaron de inmediato el apoyo de paramédicos, pero al arribo de los cuerpos de socorro, el hombre ya no presentaba signos vitales. Los primeros reportes sugieren que se trató de un infarto fulminante, aunque las autoridades han optado por la cautela habitual. Como si hiciera falta recordarlo, en estos casos la necropsia de ley es la única que tiene la última palabra frente a las especulaciones de los presentes.
Elementos de la Policía Turística y de la Fiscalía General del Estado acordonaron el área, transformando momentáneamente el ambiente festivo de la zona en una escena de procesamiento pericial. La explicación oficial deja preguntas sobre si el establecimiento contaba con personal capacitado en primeros auxilios o desfibriladores, herramientas que, en teoría, deberían ser tan comunes como las cocteleras en lugares de alta afluencia.
El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense para determinar las causas exactas del deceso. Por ahora, el bar ha retomado su ritmo, dejando en el aire la duda sobre cuántas de estas tragedias son evitables con una respuesta médica más ágil en la zona más transitada de la ciudad.




















































