Sentarse no debería ser un privilegio, sino un derecho básico, pero en el mundo laboral mexicano la comodidad parece venderse caro. En lo que va del año, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ya ha iniciado 40 procedimientos administrativos contra empresas que se niegan a cumplir con la denominada “Ley Silla”. No es un dato menor, considerando que la reforma busca erradicar la vieja y nociva práctica de obligar a los empleados a permanecer de pie durante jornadas extenuantes.
El grueso de las inspecciones se ha concentrado en sectores donde el “estar de pie” se considera erróneamente parte del servicio: tiendas de autoservicio, departamentales y el ramo hotelero. El contexto importa, pues Quintana Roo, al ser una potencia turística, es uno de los estados donde esta práctica está más arraigada bajo la premisa de “mantener la imagen” frente al cliente. La ironía se cuenta sola: se busca proyectar hospitalidad mientras el trabajador sufre fatiga crónica y problemas de circulación.
Inspecciones y resistencia patronal
Las autoridades federales han dejado claro que no se trata solo de tener una silla cerca, sino de garantizar que los trabajadores tengan periodos de descanso efectivo. No exactamente una sorpresa para muchos empleados que reportan que, aunque las sillas existen, el reglamento interno de sus centros de trabajo les prohíbe usarlas bajo amenaza de sanción. La explicación oficial deja preguntas sobre la capacidad real de la STPS para vigilar cada rincón del sector servicios con una plantilla de inspectores limitada.
Lo que sigue
Las empresas notificadas tienen un plazo legal para presentar pruebas o realizar las adecuaciones físicas necesarias antes de enfrentar multas que podrían ser millonarias. La consecuencia real para los comercios que insistan en el “soldado de guardia” será un golpe directo a la tesorería. Queda abierta la tensión sobre si esta ley cambiará la cultura laboral o si las empresas simplemente optarán por simular el cumplimiento cuando vean llegar el chaleco de los inspectores.





















































