Frente frío y rachas intensas dejan a Chetumal en pausa y a oscuras
Las rachas de viento que azotaron la capital de Quintana Roo este viernes no solo despeinaron a los transeúntes; provocaron el cierre de puertos a la navegación menor y dejaron a varias colonias sin suministro eléctrico, obligando a una respuesta inmediata de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El detalle no es trivial, pues la actividad económica y la seguridad marítima de la zona dependen de una estabilidad climática que hoy brilló por su ausencia.
El fenómeno meteorológico, derivado de un sistema de baja presión y el flujo de aire fresco, elevó la velocidad del viento lo suficiente como para que la Capitanía de Puerto tomara la decisión de colgar el letrero de “cerrado” a las embarcaciones pequeñas. No es para menos: con ráfagas que desafían la calma habitual de la bahía, arriesgarse a zarpar sería más una imprudencia que una labor cotidiana.
Por si el oleaje fuera poco, la infraestructura eléctrica también resintió los embates. En diversos puntos de Chetumal, los cortes de energía se convirtieron en el tema de conversación obligado. Ramas caídas sobre cables y cortocircuitos por el bamboleo de las líneas dejaron a cientos de usuarios en la penumbra.
La CFE, en un despliegue de brigadas que ya es costumbre ante estas contingencias, inició las labores de restablecimiento. Como si hiciera falta recordarlo, la red eléctrica de la zona sur suele ser sensible a estos eventos, y aunque la paraestatal ha logrado reinstalar el servicio en las zonas prioritarias, el reporte de daños aislados continúa llegando desde las colonias periféricas.
A medida que el viento cede, la pregunta que queda en el aire es qué tan rápido podrá la capital recuperar su ritmo habitual. Por ahora, los puertos permanecen bajo vigilancia y las cuadrillas eléctricas siguen en alerta, ante un clima que parece decidido a recordar quién manda en la costa.




















































