Justicia vecinal en el centro de Playa: el límite de la paciencia
✍️ Nota Periodística
La paciencia ciudadana en el centro de Playa del Carmen parece haber alcanzado su punto de ebullición. Este martes, un grupo de vecinos y comerciantes decidió que la espera de una patrulla era un lujo que no se podían permitir y procedieron a retener, por cuenta propia, a un sujeto señalado de intentar robar en la zona. El contexto importa, sobre todo cuando la vigilancia oficial no camina al mismo ritmo que la delincuencia común.
El incidente ocurrió a plena luz del día, cuando el sospechoso fue interceptado tras un presunto atraco. Lejos de esperar el protocolo de lectura de derechos, los ciudadanos rodearon al individuo para evitar su huida, manteniéndolo bajo custodia civil hasta el arribo de la Policía Municipal. No exactamente una sorpresa, considerando que en las zonas comerciales de Solidaridad la solidaridad vecinal suele ser más efectiva que las cámaras de seguridad.
Elementos policiales llegaron al sitio para formalizar la detención y trasladar al señalado ante las autoridades correspondientes. La explicación oficial deja preguntas sobre si existirá una denuncia formal, pues el ímpetu del momento suele diluirse frente a la burocracia de los juzgados. Sin una parte acusadora valiente, estas retenciones ciudadanas terminan siendo, a menudo, solo un mal rato para el detenido y una anécdota de frustración para los vecinos.
Como si hiciera falta recordarlo, el Código Penal no contempla la “justicia por mano propia” como una vía legal, pero en las calles del centro, la teoría jurídica choca de frente con la realidad del bolsillo afectado. No es un dato menor que estos episodios se estén volviendo recurrentes ante la percepción de que la reincidencia delictiva no tiene freno.
Lo que sigue será determinar si el sujeto cuenta con antecedentes o si, tras unas horas de arresto administrativo, volverá a recorrer las mismas calles donde hoy fue sometido.




















































