La temporada de sargazo en Quintana Roo apunta a no tener precedentes este año, y el Gobierno Federal ya ha comenzado a mover sus piezas. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la Secretaría de Marina (Semar) encabezará las tareas de contención para intentar frenar la llegada masiva de la macroalga a las costas del Caribe Mexicano. El detalle no es trivial, pues las proyecciones sugieren que 2026 podría marcar un máximo histórico en el volumen de biomasa detectada en el Atlántico.
Durante su intervención, la mandataria subrayó que la estrategia no es nueva, pero sí requiere una mayor “coordinación fina” entre los tres niveles de gobierno. La Marina, que ya se ha convertido en el gestor oficial de esta crisis ambiental, desplegará buques sargaceros, barreras de contención y personal especializado para mitigar el impacto en los destinos turísticos más afectados, como Playa del Carmen, Tulum y el sur de la entidad.
El fenómeno, que ha pasado de ser una anomalía a una rutina costosa, no solo afecta la estética de las playas. La acumulación de sargazo en Quintana Roo implica retos logísticos de disposición final y riesgos para los ecosistemas arrecifales. Como si hiciera falta recordarlo, la efectividad de las barreras suele depender más de los caprichos de las corrientes marinas que de la buena voluntad burocrática.
Hasta ahora, la gobernadora Mara Lezama ha mantenido una comunicación estrecha con la Federación, enfocando los esfuerzos en mantener los arenales limpios antes de que la temporada alta de turismo se vea comprometida. La Marina ya monitorea las manchas de alga que se desplazan desde el Caribe Central, preparando lo que parece ser una batalla de largo aliento contra la naturaleza.
La pregunta que queda en el aire no es si llegará el sargazo —eso es un hecho— sino si la infraestructura actual de la Semar será suficiente para contener un volumen que, según los modelos oceanográficos, podría superar todo lo visto anteriormente. Por ahora, Quintana Roo se prepara para recibir la marea café, esperando que la logística estatal y federal esta vez sí logre ir un paso adelante de la corriente.




















































