En un movimiento que se lee tanto en clave de justicia laboral como de mensaje político hacia el resto del país, el Congreso de Quintana Roo ha aprobado la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. Con esta reforma constitucional, el estado se convierte en el primero de la República en oficializar el esquema de “cinco días de trabajo por dos de descanso”. El detalle no es trivial, especialmente cuando la discusión nacional sobre el mismo tema ha navegado en un mar de pausas y foros de parlamento abierto en San Lázaro.
La iniciativa, impulsada con una rapidez que ya quisieran otros dictámenes, busca modificar la Constitución local para garantizar que los trabajadores tengan derecho a un descanso digno sin que esto afecte su percepción salarial. Como si hiciera falta recordarlo, el sector servicios y el turismo son el motor del estado, y es precisamente ahí donde la carga horaria suele estirarse más allá de lo que marca cualquier reloj checador.
Durante la sesión, los legisladores destacaron que esta medida busca elevar la productividad y, sobre todo, la calidad de vida de las familias quintanarroenses. No exactamente una sorpresa ver el entusiasmo de la bancada mayoritaria, que ahora sostiene la bandera de vanguardia laboral frente a un sector empresarial que, aunque consultado, observa con cautela cómo se ajustarán los costos operativos en un destino que nunca duerme.
La implementación de la semana laboral de 40 horas plantea un escenario de contrastes. Por un lado, la validación de un derecho humano al descanso; por el otro, la logística de las pequeñas y medianas empresas que deberán cubrir esos huecos en el calendario. La explicación oficial deja preguntas sobre la gradualidad de la aplicación, pero el paso jurídico ya está dado.
Ahora, la pelota queda en la cancha de los municipios y de los centros de trabajo, que deberán adaptar sus contratos y turnos a esta nueva realidad. Queda por ver si esta decisión local servirá de presión definitiva para que el Congreso de la Unión saque la reforma del congelador o si Quintana Roo se mantendrá como una “isla” de 40 horas en un México que todavía promedia las 48.



















































