La espera terminó para miles de turistas y locales. Tras seis largos años de cierre que mantuvieron en suspenso a los amantes de la cultura maya, la Zona Arqueológica de Cobá reactivó oficialmente el ascenso a la majestuosa pirámide Nohoch Mul, la estructura más alta del norte de Quintana Roo.
Lo que llamó la atención de los primeros visitantes fue la nueva imagen del ascenso. Lejos de pisar directamente la piedra milenaria —una de las causas de su deterioro antes de 2019—, ahora los turistas deben utilizar una escalinata de madera especialmente diseñada.
Esta estructura, fabricada con maderas regionales como tzalam y chicozapote por ejidatarios de Noh Bec, permite subir los 42 metros de altura sin tocar los escalones originales, garantizando la preservación del monumento.
¿Por qué es relevante? La reapertura, encabezada este fin de semana por la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, no solo devuelve uno de los miradores más espectaculares de la selva maya, sino que marca el fin de una era de restricciones iniciada por conservación y extendida por la pandemia. Según datos oficiales del INAH, el proyecto requirió una inversión cercana a los cinco millones de pesos.
El sistema de ascenso cuenta ahora con dos carriles (subida y bajada) y descansos intermedios, una medida que busca evitar los accidentes y aglomeraciones que eran comunes en el pasado.
Aunque la noticia ha sido celebrada, algunos guías de turistas han señalado que el flujo de subida podría ser más lento debido a los controles de acceso. Sin embargo, la vista desde la cima sigue siendo el premio mayor que justifica la fila.
El caso seguirá generando atención en los próximos días, conforme se evalúe si la nueva estructura soporta la carga masiva de visitantes en la temporada alta decembrina.




















































