La Fiscalía General del Estado (FGE) finalmente cerró la pinza legal en uno de los casos de violencia que han marcado la delegación de Alfredo V. Bonfil. Un juez de control dictó una sentencia condenatoria de 50 años de prisión contra dos sujetos hallados responsables de un doble homicidio calificado ocurrido en esta zona de alta incidencia delictiva. No es un dato menor, considerando que Bonfil ha sido históricamente un territorio donde la impunidad suele ganar terreno frente a la ley.
DESARROLLO
Los ahora sentenciados, identificados bajo las iniciales que dicta el debido proceso, enfrentaron un juicio donde las pruebas periciales y testimoniales fueron contundentes. Los hechos se remontan a un ataque directo que terminó con la vida de dos personas, en un contexto de disputas que han mantenido a esta delegación de Cancún bajo un estado de vigilancia permanente por parte de las fuerzas federales.
La investigación de la FGE logró acreditar la participación directa de ambos individuos en el crimen. Como si hiciera falta recordarlo, en Bonfil la línea entre el orden y el caos suele ser delgada, pero en esta ocasión, la fiscalía pudo integrar un expediente que resistió los embates de la defensa. La condena no solo incluye la media década tras las rejas, sino también el pago de una multa y la reparación del daño moral para las familias de las víctimas.
La explicación oficial deja preguntas sobre si este golpe jurídico será suficiente para disuadir la violencia en la zona, o si es apenas un caso aislado en un mar de expedientes abiertos. Aun así, para la fiscalía, el resultado se presenta como un mensaje de “cero tolerancia”, una narrativa que intentan consolidar en un municipio donde la percepción de seguridad sigue siendo el talón de Aquiles de la administración local.
CIERRE
Con los sentenciados ya en camino a cumplir su condena en el Centro de Retención Municipal, el caso queda administrativamente concluido. Lo que sigue es observar si esta efectividad judicial se replica en el resto de las ejecuciones que aún esperan turno en el escritorio del Ministerio Público. La tensión en Bonfil no desaparece con una sentencia, pero al menos hoy, la estadística de impunidad bajó un escalón.





















































