Momentos de verdadera angustia se vivieron en la emblemática Playa Delfines (conocida como “El Mirador”), cuando lo que parecía ser una tarde tranquila de vacaciones estuvo a punto de terminar en una tragedia fatal. Un turista fue rescatado in extremis tras ser arrastrado por las traicioneras corrientes de la zona.
Lo que llamó la atención de los presentes fue la rapidez con la que el mar cambió las condiciones. Según reportes preliminares, el bañista ingresó al agua aparentemente ignorando las recomendaciones de precaución habituales en esta playa, famosa por su fuerte oleaje y corrientes de retorno (“resaca”). En cuestión de minutos, la fuerza del mar lo alejó de la orilla, impidiéndole regresar por sus propios medios.
La situación no pasó desapercibida para los elementos de Guardavidas, quienes reaccionaron de inmediato al percatarse de que la persona luchaba por mantenerse a flote. En una maniobra rápida y coordinada, los rescatistas ingresaron al mar y lograron interceptar al turista antes de que la corriente lo sumergiera por completo.
Una vez en la arena, el hombre recibió los primeros auxilios y una valoración médica preliminar. Afortunadamente, y para alivio de los testigos que observaban con nerviosismo, se determinó que el turista se encontraba estable y fuera de peligro, quedando todo en un severo susto y fatiga física por el esfuerzo.
Este incidente pone nuevamente en la mesa la importancia de respetar las banderas de señalización en las playas de Cancún, especialmente en puntos críticos como el kilómetro 19.5 de la Zona Hotelera. El caso seguirá generando atención como recordatorio de la prudencia necesaria ante la fuerza de la naturaleza en el Caribe.




















































