Tulum, alguna vez un edén de playas turquesa y selvas místicas, se desangra bajo la sombra de la violencia y la ineptitud administrativa. Desde que Diego Castañón asumió el mando en marzo de 2023, el municipio ha registrado más de 220 ejecuciones, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Esta escalofriante cifra, que incluye al menos 8 víctimas extranjeras, ha convertido a Tulum en uno de los municipios más peligrosos de México, superando incluso a zonas como Fresnillo, Zacatecas, en tasas de homicidio. La gestión de Castañón no solo ha fallado en contener la ola de violencia, sino que ha sumido al destino turístico en una crisis económica sin precedentes, con una ocupación hotelera desplomada al 60% y una percepción de inseguridad que ahuyenta a los visitantes.

Una Cronología de Sangre
El periodo de Castañón ha sido marcado por una serie de tragedias que han puesto a Tulum en la mira internacional. Entre marzo de 2023 y septiembre de 2025, 216 personas han sido ejecutadas, incluyendo turistas atrapados en el fuego cruzado de una guerra entre cárteles como el CJNG y grupos locales como Los Pelones, que disputan el control de la plaza por el narcomenudeo y la extorsión. Solo en agosto de 2025, se reportaron 219 casos, y un nuevo incidente en septiembre elevó la cifra a más de 220. Entre las víctimas, 8 extranjeros han perdido la vida en circunstancias que han generado alertas de viaje desde países como Estados Unidos y Alemania.
- 2021: El preludio de la tragedia. La muerte de Victoria Salazar, una salvadoreña de 36 años, asfixiada durante una detención policial en marzo, y la balacera en el restaurante La Malquerida en octubre, donde murieron Anjali Ryot (india-estadounidense, 39 años) y Jennifer Henzold (alemana, 36 años), marcaron el inicio del declive. Tres heridos más, entre ellos holandeses, evidenciaron la vulnerabilidad de los turistas en Tulum.
- 2023: Crimen en la zona turística. Un turista extranjero fue baleado en una cafetería Starbucks en abril, tras negarse a entregar un reloj de lujo en un asalto. El caso, ligado al crimen común, mostró la incapacidad de las autoridades para proteger incluso las áreas más concurridas.
- 2024: Fuego cruzado en los beach clubs. En febrero, Niko Honarbakhsh, un estadounidense de 44 años, murió en un ataque a un narcomenudista en un club de playa, junto a un beliceño. En mayo, otra estadounidense perdió la vida en una balacera similar, con cocaína hallada en la escena, revelando la penetración del narcotráfico en los espacios turísticos.
- 2025: La violencia no cesa. En marzo, dos inversionistas extranjeros murieron en un presunto fraude inmobiliario, mientras que en agosto, dos posibles turistas fallecieron en otra balacera en un club. Los detalles son vagos, pero la violencia generalizada sigue sin control.

Una Crisis Más Allá de la Violencia
La debacle de Tulum no se limita a la inseguridad. La llegada masiva de sargazo, que cubre las playas con un manto pútrido, y los problemas de infraestructura, como calles en mal estado y servicios colapsados, han agravado la situación. La ocupación hotelera, que alguna vez rozaba el 90%, ha caído a un alarmante 60%, según reportes locales, un golpe devastador para un municipio cuya economía depende del turismo. La torpeza de Diego Castañón ha sido señalada como el catalizador de esta crisis, con una gestión incapaz de coordinar estrategias efectivas contra el crimen, el deterioro ambiental o la infraestructura deficiente.

Un Municipio Rehén del Crimen
La violencia en Tulum se alimenta de la lucha entre grupos cárteles de extranjeros como el CJNG y bandas locales por el control del narcotráfico y la extorsión. Incidentes de alto perfil, como los asesinatos de taxistas en 2024 y 2025 y los ataques en bares y clubes de playa, han convertido el otrora tranquilo destino en un campo de batalla. El SESNSP informa que Tulum experimentó un asombroso aumento del 80% en homicidios en los primeros nueve meses de 2021 en comparación con 2020, una tendencia que solo ha empeorado bajo la gestión de Castañón. Los extranjeros, aunque representan una pequeña fracción de las víctimas (5-10%), generan una atención mediática desproporcionada, lo que amplifica la percepción de Tulum como un destino peligroso.

El Costo de la Ineptitud
La administración de Diego Castañón ha sido incapaz de frenar la espiral de violencia o mitigar los problemas estructurales que asfixian a Tulum. Las alertas de viaje emitidas por países como Estados Unidos y Alemania han reducido el flujo de turistas, mientras que los inversionistas huyen ante fraudes inmobiliarios y la inseguridad. Los habitantes de Tulum, que alguna vez soñaron con un futuro próspero, ahora enfrentan un municipio en ruinas, donde las balas, el sargazo y la desidia han reemplazado a las promesas de paraíso.
¿Hasta cuándo soportará Tulum el peso de esta crisis?
La gestión de Castañón no solo ha fallado en proteger a sus ciudadanos y visitantes, sino que ha condenado a uno de los destinos más emblemáticos de México a un futuro incierto. La pregunta ahora es si Tulum podrá recuperar su brillo o si seguirá siendo un titular de escándalo tras escándalo.




















































