El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este jueves con invocar la Ley de Insurrección, una facultad federal poco utilizada que le permitiría desplegar tropas, en medio de las protestas que continúan en Minneapolis contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras una serie de tiroteos protagonizados por agentes federales.

La advertencia se produjo un día después de que un agente federal disparara a un hombre en la pierna durante un operativo en la ciudad. De acuerdo con las autoridades, el agente actuó luego de ser atacado con una pala y un palo de escoba. El incidente ocurrió apenas una semana después de que otro agente de inmigración matara a una mujer durante un operativo, hecho que detonó protestas diarias y enfrentamientos con fuerzas federales.
Trump ha reiterado en distintas ocasiones su disposición a recurrir a la Ley de Insurrección para desplegar al ejército estadounidense o federalizar la Guardia Nacional con fines de orden público, incluso sin el consentimiento de los gobiernos estatales.

En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario acusó a autoridades locales de no contener las protestas y advirtió que, de persistir la situación, ordenará la aplicación de la ley para restablecer el orden. En su publicación, Trump calificó a los manifestantes como “agitadores profesionales” y defendió la actuación de los agentes de ICE.
La noche del miércoles, agentes federales equipados con cascos y máscaras antigás dispersaron a una multitud con gas lacrimógeno en una zona cercana al lugar del tiroteo más reciente. Algunos manifestantes respondieron lanzando piedras y fuegos artificiales. El jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, declaró la protesta como ilegal y ordenó el desalojo del área. Horas después, la presencia policial y la movilización disminuyeron.
Las protestas se han intensificado desde el pasado 7 de enero, cuando un agente federal disparó mortalmente contra Renee Good, en el marco de una ofensiva migratoria a gran escala que ha implicado el despliegue de cientos de agentes federales en el área metropolitana de Minneapolis.
El alcalde de la ciudad, Jacob Frey, calificó la situación como “insostenible” y afirmó que la presencia de una fuerza federal estimada en unos 600 agentes —muy superior al número de policías locales— ha generado temor y enojo entre los residentes. Según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), desde principios de diciembre se han realizado más de 2 mil arrestos en Minnesota como parte de los operativos migratorios.
Sobre el tiroteo ocurrido el miércoles, el DHS informó que la persona herida es un ciudadano venezolano que se encontraba en el país sin autorización y que intentó huir en un vehículo antes de ser alcanzado. La dependencia señaló que el agente disparó en defensa propia tras verse rodeado por varias personas. O’Hara confirmó que el hombre permanece hospitalizado con lesiones que no ponen en riesgo su vida.
El conflicto también ha llegado a los tribunales. Un juez federal otorgó un plazo al gobierno de Trump para responder a una solicitud que busca suspender temporalmente la ofensiva migratoria en Minnesota. Durante la audiencia, el fiscal general adjunto del estado, Brian Carter, pidió una pausa en los operativos y llamó a reducir la tensión.
Por su parte, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, describió la situación como un “estado de caos” y sostuvo que la respuesta federal ha ido más allá del control migratorio, al calificarla como una “campaña de brutalidad organizada”.
En paralelo, el Pentágono analiza la posibilidad de enviar abogados militares para apoyar al Departamento de Justicia en Minneapolis, una medida que ha generado cuestionamientos entre especialistas legales por sus posibles implicaciones en el sistema de justicia militar.




















































