Tras una larga batalla legal y política, TikTok logró mantenerse operando en Estados Unidos luego de crear una nueva empresa con mayoría de capital estadounidense para administrar su negocio en ese país, una medida que evitó que la plataforma dejara de estar disponible para sus más de 200 millones de usuarios estadounidenses.
El acuerdo puso fin, al menos por ahora, a la amenaza de una prohibición total. Antes de que el presidente Donald Trump asumiera el cargo, el futuro de la aplicación parecía incierto e incluso llegó a suspender temporalmente su servicio en su mercado más importante tras agotar sus recursos legales.
¿Qué cambia para los usuarios?
En lo inmediato, muy poco. Los usuarios no necesitan descargar una nueva aplicación ni crear cuentas distintas. La única acción requerida fue aceptar nuevos términos de servicio, principalmente relacionados con el uso de datos y la información de ubicación.
TikTok asegura que los usuarios estadounidenses mantendrán una “experiencia global”, lo que permitiría que los creadores de contenido sigan siendo visibles fuera de Estados Unidos. Sin embargo, el corazón del debate sigue siendo el mismo: el algoritmo.
El algoritmo, el verdadero punto de tensión
Durante meses, legisladores estadounidenses advirtieron que el algoritmo de TikTok podría ser utilizado por el Gobierno chino para recolectar datos sensibles o influir en la opinión pública. Por ello, los nuevos propietarios prometieron “reeducar” el algoritmo, aunque no han detallado cómo se llevará a cabo ese proceso.
“Todavía hay muchas preguntas sobre cómo interactuará esta nueva entidad con el resto de TikTok a nivel mundial”, señaló Jennifer Huddleston, del Instituto CATO, quien también advirtió sobre la posible influencia del Gobierno estadounidense en el funcionamiento del algoritmo y las implicaciones para la libertad de expresión.
Un nuevo poder mediático
Entre los principales inversionistas de la nueva empresa se encuentra Larry Ellison, figura clave del sector tecnológico. Su participación ha llamado la atención debido a que su familia también está involucrada en recientes movimientos en la industria del entretenimiento, lo que podría concentrar un poder mediático sin precedentes en Estados Unidos.
Mientras tanto, los creadores de contenido observan con cautela. Su alcance y sus ingresos dependen del funcionamiento del algoritmo, y algunos ya han optado por migrar a otras plataformas, preocupados por la incertidumbre política que rodea a TikTok.
TikTok frente a un mercado más competitivo
Aunque la aplicación sigue siendo una de las más usadas del país, su posición ya no es tan dominante como hace cinco años. Plataformas como Instagram Reels y YouTube Shorts ofrecen experiencias similares y compiten por la atención de usuarios y anunciantes.
De acuerdo con Emarketer, TikTok aún lidera en tiempo de uso por persona en Estados Unidos, pero esa ventaja va a la baja, lo que sugiere una mayor dificultad para mantener a los usuarios enganchados.
¿Y la seguridad nacional?
La creación de una empresa con mayoría estadounidense parece haber satisfecho a la Casa Blanca, pero no a todos en el Congreso. El republicano John Moolenaar, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, anunció que supervisará de cerca el acuerdo.
Para algunos expertos, el cambio es más simbólico que real. “El acuerdo no ha mejorado la privacidad de nadie ni ha hecho nada para reforzar la seguridad nacional”, sostuvo Kate Ruane, del Centro para la Democracia y la Tecnología.
Aunque ByteDance redujo su participación a menos del 20%, TikTok reconoce que funciones clave como el comercio electrónico y el marketing seguirán vinculadas a la estructura global, lo que mantiene abiertas las dudas.
“No sé cómo se puede hacer comercio electrónico sin recopilar datos de los usuarios estadounidenses”, cuestionó Andrew Selepak, profesor de la Universidad de Florida.
Para Carl Tobias, de la Universidad de Richmond, el acuerdo deja una sensación incómoda: “Parece que Trump ha eclipsado cualquier intención previa del Congreso en materia de seguridad nacional”.
Por ahora, TikTok sigue en línea. Pero el debate sobre datos, poder político y control tecnológico está lejos de cerrarse.




















































