Una mañana de tensión y caos se vivió este viernes en la “Perla del Pacífico”. Lo que parecía ser una jornada habitual en el puerto se transformó en alerta máxima cuando un artefacto explosivo detonó en las instalaciones del Centro de Seguridad Ciudadana de Mazatlán, generando una inmediata movilización de los tres niveles de gobierno.
Lo que llamó la atención de los habitantes y trabajadores de la zona fue el fuerte estruendo que sacudió la tranquilidad del sector. Según la información preliminar difundida por Infobae México este 28 de noviembre, el incidente ocurrió en el complejo donde operan las fuerzas municipales, poniendo en jaque los protocolos de seguridad de la ciudad.
Zona de guerra: la respuesta oficial
Tras la detonación, elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal Preventiva blindaron el perímetro. Aunque las autoridades se han mantenido herméticas respecto a los detalles técnicos del explosivo, fuentes extraoficiales señalan daños materiales en la fachada y vehículos cercanos. Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente el número de heridos o si hubo víctimas mortales, un dato que mantiene en vilo a la ciudadanía.
Contexto de violencia
Este ataque no es un hecho aislado. Sinaloa atraviesa un periodo complejo en materia de seguridad, y un atentado directo contra una sede policial representa una escalada que preocupa a los analistas. La situación obligó a desalojar áreas aledañas por precaución, ante el temor de posibles dispositivos secundarios, una táctica que lamentablemente se ha visto en otros episodios de violencia en el país.
El caso seguirá generando atención en los próximos días, mientras la Fiscalía General del Estado inicia los peritajes para determinar el origen del ataque y dar con los responsables de este acto que desafía abiertamente a las instituciones.




















































