El avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) está obligando a las empresas a replantear su estructura interna, su modelo de negocio y la forma en que se ejerce el liderazgo en la alta dirección. Así lo advirtió Eric Kutcher, socio sénior en la oficina de la Bahía de San Francisco y presidente de McKinsey & Company para Norteamérica, durante su participación en el pódcast oficial de la consultora.
En la conversación, conducida por Lucia Rahilly, directora editorial global de McKinsey Global Publishing, y Roberta Fusaro, directora editorial en Boston, Kutcher subrayó que la adopción de la IA va mucho más allá de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. A su juicio, se trata de una transformación profunda del negocio.
“El proceso es ochenta por ciento negocio y veinte por ciento tecnología”, afirmó, al señalar que esta proporción suele contradecir la percepción tradicional sobre la innovación digital. En ese contexto, lanzó una advertencia directa a los líderes empresariales: “Los CEOs que asuman este reto llevarán a sus organizaciones a un nivel diferente. Y los que se queden esperando… sus empresas no van a existir. No van a prosperar”.
Kutcher destacó que la democratización de la IA ha sido un factor decisivo en la presión que hoy enfrentan los ejecutivos. A diferencia de tecnologías anteriores, como los semiconductores, herramientas como ChatGPT están disponibles de manera masiva y casi inmediata para personas de todas las edades, lo que ha acelerado el ritmo del cambio organizacional.
Uno de los principales obstáculos identificados por McKinsey es la dificultad de convertir la inversión en IA en beneficios tangibles. De acuerdo con Kutcher, muchas compañías han cometido el error de implementar tecnología sin rediseñar los procesos de fondo. “No basta con instalar la herramienta y esperar resultados. Es necesario definir una visión para los próximos cinco años y comunicarla con claridad”, explicó.
El directivo describió dos estrategias comunes entre las empresas: aquellas que integran la innovación de manera transversal en toda la organización y las que optan por iniciar en áreas específicas para después escalar los resultados. En ambos casos, dijo, el factor decisivo es la ambición del liderazgo y su disposición a desafiar prácticas tradicionales.
Otro reto clave es el desarrollo de la fluidez digital en todos los niveles. Kutcher reconoció que los empleados jóvenes suelen tener una mayor familiaridad con la tecnología que muchos directivos con más experiencia. “Puedes ser ingeniero y sentirte principiante al lado de ellos. Lo fundamental es la disposición a aprender”, señaló, al relatar el caso de un CEO que cambió su visión sobre la IA tras utilizar ChatGPT para una consulta personal.
Respecto al futuro del trabajo, el presidente de McKinsey para Norteamérica anticipó organizaciones más horizontales, con menos niveles intermedios y una colaboración más estrecha entre personas y sistemas automatizados. En ese escenario, afirmó, se requerirá más criterio y menos supervisión directa, así como decisiones claras sobre dónde y cómo integrar agentes de IA.
Frente al temor de que los empleos de entrada desaparezcan, Kutcher rechazó esa idea y subrayó la importancia de ofrecer espacios de aprendizaje a los perfiles junior, quienes —dijo— ya enfrentan retos complejos desde el inicio de sus carreras gracias a su alta fluidez digital.
La capacitación continua es otro eje central. Para el directivo, las empresas deben facilitar el acceso a formación y herramientas, pero advirtió que el éxito dependerá de la voluntad individual de adaptarse. “Si no quieren aprender, no prosperarán”, sostuvo, al recomendar que los programas incluyan un fuerte componente práctico en el uso de IA.
En materia de gobernanza, Kutcher alertó sobre los riesgos asociados a la proliferación de miles de agentes digitales dentro de las organizaciones. Subrayó la necesidad de políticas claras, equipos diversos y controles efectivos para evitar impactos negativos en la operación y la reputación empresarial.
En el plano geopolítico, identificó una tendencia creciente hacia la soberanía tecnológica y mayores exigencias de residencia de datos. Aunque algunos mercados buscarán reducir su dependencia de proveedores extranjeros, advirtió que limitar el acceso a la mejor tecnología puede tener costos elevados.
Finalmente, Kutcher destacó que la gestión del cambio se ha convertido en la función principal de los CEOs, incluso por encima de la estrategia. De cara a las nuevas generaciones, lanzó un consejo directo: mantener la curiosidad intelectual, aprender de forma constante y ejercer un liderazgo auténtico.
Para McKinsey, la inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una fuerza que está redefiniendo el destino de las empresas y el papel de quienes las dirigen.




















































