En un episodio que redefine la ironía, una unidad destinada a atender urgencias se convirtió en la urgencia misma. Esta tarde, un incendio de ambulancia movilizó a los cuerpos de rescate en la Carretera Federal 307, específicamente en el tramo que conecta a Cancún con Playa del Carmen. El detalle no es trivial, pues el incidente no solo redujo a chatarra un vehículo de salud, sino que colapsó una vez más la arteria más transitada del estado.
Fuego en el asfalto
El siniestro comenzó de manera repentina. Según los primeros reportes, el conductor de la unidad —presuntamente de una empresa privada— notó que el humo comenzaba a invadir la cabina mientras circulaba por la vía federal. No hubo tiempo para mucho: apenas alcanzó a orillarse cuando las llamas, alimentadas por una aparente falla mecánica en el área del motor, empezaron a devorar el vehículo.
No exactamente una sorpresa para quienes transitan diario esta ruta, las fallas mecánicas en vehículos de carga y de servicios son el pan de cada día, aunque siempre resulta impactante ver cómo los instrumentos de auxilio sucumben ante la falta de mantenimiento o el rigor del calor caribeño. Por fortuna, en el momento del incidente la ambulancia no transportaba pacientes, lo que evitó que habláramos de una tragedia mayor.
El caos de siempre
Al lugar arribaron elementos del Cuerpo de Bomberos, quienes trabajaron para sofocar las llamas que ya habían alcanzado la parte posterior de la unidad, donde se encuentran los tanques de oxígeno y el equipo médico. La explicación oficial deja preguntas sobre los protocolos de revisión de estas unidades privadas que, en teoría, deberían estar en condiciones óptimas para operar bajo cualquier circunstancia.
El tráfico, fiel acompañante de cualquier percance en la 307, no se hizo esperar. Las filas de autos se extendieron por kilómetros mientras la densa columna de humo negro era visible desde varios puntos de la costa. Elementos de la Guardia Nacional se encargaron de abanderar la zona para permitir las maniobras de remoción de los restos humeantes de lo que solía ser una unidad de soporte vital.
Consecuencia real
El saldo se resume en pérdida total de la ambulancia y un recordatorio de que en las carreteras de Quintana Roo, nadie está exento de un imprevisto. Queda abierta la tensión sobre la regulación y el estado real de las flotillas de emergencia que circulan por el estado, especialmente aquellas que cobran sumas considerables por traslados que hoy, literalmente, se hicieron humo.




















































