La crisis de desaparecidos en México escribió un nuevo y doloroso capítulo este viernes en la región del Bajío michoacano. Integrantes de colectivos de Madres Buscadoras confirmaron el hallazgo de restos humanos en un predio que, según los registros y testimonios recabados en la zona, perteneció anteriormente al diputado local Carlos Tafolla.
Lo que llamó la atención de la opinión pública no fue solo el macabro descubrimiento, sino la conexión política del lugar. El hallazgo se produjo tras una serie de labores de rastreo impulsadas por denuncias anónimas que alertaron a las activistas sobre la posible existencia de una “cocina” o zona de exterminio en dicho terreno.
Según datos que generaron conversación inmediata en redes sociales y medios locales, las buscadoras localizaron fragmentos óseos calcinados y prendas de vestir semienterradas. Aunque la propiedad del terreno se vincula históricamente con el legislador o su familia, es crucial aclarar que las autoridades aún deben determinar la cronología de los hechos y la situación legal actual del inmueble para fincar responsabilidades.
Una situación que no pasó desapercibida fue la tensión durante la búsqueda. Las activistas, armadas con palas y picos, lamentaron una vez más la lentitud de los peritos de la Fiscalía para procesar la escena, una queja recurrente en este tipo de diligencias. Hasta el momento, el diputado Carlos Tafolla no ha emitido un comunicado oficial deslindándose o aclarando la situación de dicha propiedad.
El caso seguirá generando atención en los próximos días, mientras la Fiscalía de Michoacán realiza los análisis de ADN para intentar devolver la identidad a las víctimas encontradas en este predio del terror.




















































