Quintana Roo parece haber encontrado la fórmula para enfriar las armas, aunque todavía no logra colgarle el teléfono a la delincuencia. Según el balance presentado este martes por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el estado se posicionó como la tercera entidad con mayor reducción en el promedio diario de homicidios dolosos, registrando una caída del 73.2% entre enero de 2025 y enero de 2026.
El contexto importa. Mientras las cifras nacionales celebran un descenso generalizado en la violencia letal, en el Caribe Mexicano el panorama se siente como un alivio a medias: hay menos entierros, pero el miedo ha mutado de forma.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, Marcela Figueroa Franco, titular del SESNSP, destacó que Quintana Roo es parte de los 26 estados que lograron domar la estadística de sangre. Sin embargo, al poner la lupa sobre los municipios, la realidad es heterogénea. Benito Juárez (Cancún) sigue liderando la lista negra con 15 casos absolutos en el primer mes del año, seguido de Playa del Carmen con 10. No obstante, si se mide por tasa de habitantes, es Tulum el que se lleva la medalla que nadie quiere: el municipio más violento del estado en términos proporcionales.
La explicación oficial deja preguntas, sobre todo cuando se contrastan los éxitos contra el homicidio con el persistente “impuesto criminal”. En lo que va de febrero, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ya suma 142 reportes de intentos de extorsión. El año pasado, la Fiscalía logró detener a 136 personas por este delito, evitando que se pagaran más de 11 millones de pesos. Pero el dato sigue ahí, como un ruido de fondo que no permite cantar victoria.
No exactamente una sorpresa, para sociólogos y especialistas locales, esta reducción de homicidios en Quintana Roo no se traduce automáticamente en una paz absoluta. El contraste es marcado: mientras los delitos de alto impacto caen, las extorsiones y los robos siguen siendo el pan de cada día para el comerciante y el ciudadano de a pie.
A pesar de que siete municipios, incluidos Cozumel y Chetumal, reportaron “saldo blanco” en homicidios durante el periodo señalado, la sensación de seguridad sigue siendo un objetivo en movimiento. Lo que sigue es observar si la estrategia nacional contra la extorsión, lanzada hace apenas unos meses, logra finalmente que el descenso en las cifras se sienta también en el bolsillo y la tranquilidad de los quintanarroenses. La tensión sigue abierta, pues el crimen parece haber cambiado la estrategia de la confrontación directa por la del acoso silencioso.




















































