Si creías que las sorpresas en la “Ciudad del Pecado” se limitaban a bodas exprés y deudas de juego, piénsalo dos veces. El FBI y la policía local acaban de protagonizar una escena digna de película, pero sin el glamour de Hollywood: el hallazgo de un laboratorio biológico clandestino operando a plena luz del día en una casa residencial.
El operativo se desplegó en el valle de Las Vegas, donde las autoridades, tras recibir un “pitazo”, catearon una vivienda que escondía mucho más que herramientas de jardín en su garaje. No es un dato menor: encontrar mil muestras biológicas junto a la podadora no es exactamente lo que uno espera en un vecindario tranquilo.
Refrigeradores, viales y un “manager” en problemas
Al ingresar al domicilio, los agentes no encontraron fichas de casino, sino una colección inquietante. El reporte preliminar habla de refrigeradores llenos de viales con líquidos desconocidos, equipos científicos y materiales que apuntan a la experimentación biológica no regulada.
Como resultado inmediato, se detuvo a Ori Solomon, de 55 años, identificado como el administrador de la propiedad. Solomon ya duerme tras las rejas del Centro de Detención del Condado de Clark, enfrentando cargos que van desde la posesión prohibida de armas hasta —y aquí viene lo serio— la eliminación indebida de residuos peligrosos.
¿El nuevo Reedley?
El contexto importa, y mucho. Este hallazgo ha encendido las alarmas porque recuerda demasiado al caso de Reedley, California, donde en 2023 se encontró otro laboratorio ilegal vinculado a ciudadanos chinos y patógenos peligrosos. Aunque las autoridades en Las Vegas (incluyendo al Sheriff Kevin McMahill) han dicho que “no hay amenaza inmediata para el público”, la presencia de equipos de materiales peligrosos (Hazmat) entrando y saliendo de la casa cuenta una historia visualmente distinta.
Se habla de posibles conexiones con aquel caso californiano, e incluso ha surgido el nombre de un sujeto de apellido “Zhu” en las investigaciones preliminares, aunque el FBI mantiene las cartas pegadas al pecho.
La calma oficial y la duda vecinal
Por ahora, la versión oficial pide calma. Se asegura que el sitio está contenido. Sin embargo, para los vecinos que vieron su calle bloqueada por patrullas federales y gente vestida como astronautas, la explicación de “desechos peligrosos” se queda corta.
La investigación sigue abierta y los análisis de esas “sustancias desconocidas” determinarán si esto era un experimento amateur imprudente o un eslabón más en una cadena de bioseguridad rota.
La pregunta queda botando: ¿Cuántos garajes más en Estados Unidos guardan secretos microscópicos en lugar de autos viejos?




















































