Una situación que no ha pasado desapercibida para los usuarios del transporte público ha sido confirmada hoy, encendiendo las alarmas sobre el futuro inmediato de la movilidad en el estado: 200 autobuses nuevos del sistema “Va y Ven” se encuentran fuera de circulación, estacionados y sin uso, debido a que no existen los recursos económicos necesarios para operarlos.
Lo que llamó la atención de la ciudadanía, la persistencia de unidades antiguas en rutas que ya deberían estar modernizadas tiene una explicación financiera. Según declaró David Esteban Quintal Medina, presidente del Consejo de Administración de Circuito Metropolitano, la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY) enfrenta una insuficiencia presupuestal que mantiene “congelada” la expansión del sistema.
“Estamos entrampados”, sentenció Quintal Medina al describir la crisis. De acuerdo con los datos revelados, de las 200 unidades detenidas, 150 permanecen estacionadas en encierros de empresas en Mérida, mientras que otras 50 se encuentran varadas en Querétaro, sin poder ser trasladadas al estado porque, simple y sencillamente, “no hay presupuesto para echarla a andar”.
El impacto: unidades devueltas y camiones viejos en las calles
La falta de liquidez ha escalado a tal punto que, según lo reportado por el líder transportista, el proceso de modernización no solo se detuvo, sino que ha dado pasos atrás. Se confirmó que al menos 25 autobuses ya fueron devueltos a la Ciudad de México ante la imposibilidad de costear su operación en Yucatán.
Esta parálisis financiera tiene una consecuencia directa para ti como usuario: mientras los camiones nuevos acumulan polvo, más de 200 unidades antiguas continúan prestando servicio, muchas de ellas en condiciones que ya no corresponden a los estándares prometidos por el nuevo sistema de movilidad.
¿Qué pasará en 2026?
El diagnóstico es claro: la inversión en las unidades ya está hecha, pero falta el dinero operativo (combustible, mantenimiento, logística). Ante este escenario, los concesionarios han solicitado participar directamente en la conformación del presupuesto de la Agencia de Transporte para 2026, buscando evitar que esta “parálisis” se repita el próximo año.
El caso seguirá generando atención en los próximos días, pues la exigencia es clara: sin un presupuesto sostenible, la modernización del transporte yucateco corre el riesgo de quedarse a medias.




















































