Una masiva jornada de protestas y huelgas se vive este jueves en Francia, convocada por los principales sindicatos en rechazo al ajuste fiscal impulsado por el gobierno de Emmanuel Macron. Se reportan bloqueos, disturbios y fuertes medidas de seguridad en París y otras regiones del país.
Desde primeras horas, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, alertó sobre “intentos de bloqueos y de sabotajes”, especialmente en la capital y zonas cercanas. Entre los incidentes señalados, se menciona la obstrucción de un garaje de autobuses urbanos y un supuesto sabotaje en una red de agua en Bretaña.
El gobierno movilizó aproximadamente 90,000 policías y gendarmes en todo el país para contener posibles desmanes. Retailleau declaró que la consigna es que actuaran “al contacto” cuando haya agresiones contra bienes o personas.
¿Qué servicios están siendo afectados?
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Transporte urbano: En París sólo tres de las dieciséis líneas del metro operan normalmente; el resto presenta funcionamiento irregular, sobre todo fuera de las horas pico.
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Ferrocarriles: Los trenes de alta velocidad (TGV) mantienen servicio casi al 90 %, pero los trenes regionales e intercity operan con frecuencias reducidas.
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Educación: Un tercio del profesorado se sumó a la huelga, lo que ha provocado ausentismo tanto de maestros como alumnos.
Reivindicaciones de los sindicatos
Los sindicatos franceses consideran que el plan presupuestario heredado contiene medidas “de brutalidad sin precedentes”, que agudizan las desigualdades. El ajuste fiscal contempla, entre otras acciones: reducción de prestaciones sociales, congelamiento del salario de los funcionarios y eliminación de días festivos.
Asimismo, piden al primer ministro Sébestien Lecornu —vinculado políticamente con Macron— que reconsidere y dialogue con las organizaciones sindicales.
La jornada evidencia una clara división entre el gobierno y una parte significativa de la población que rechaza las medidas económicas en marcha. Con los servicios públicos afectados y movilizaciones visibles, Francia afronta un momento de tensión nacional cuyo desenlace dependerá de la capacidad de diálogo del Ejecutivo y de la presión social que continúen ejerciendo los sindicatos.




















































