La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) dio un golpe que confirma una de las sospechas más añejas de la ciudadanía: a veces, los malos llevan uniforme. En un operativo reciente, las autoridades desmantelaron un punto de venta de droga que, irónicamente, era administrado y operado por elementos activos de la Policía Auxiliar.

El detalle no es trivial: que los encargados de la seguridad perimetral y la vigilancia sean los mismos que distribuyen los estupefacientes habla de un nivel de infiltración que va más allá de la simple “mordida”.
El operativo se llevó a cabo tras denuncias ciudadanas y trabajos de inteligencia que señalaban actividad inusual en el inmueble. Al ejecutar la orden de cateo, los agentes de investigación no se toparon con los habituales narcomenudistas de la zona, sino con colegas de la corporación auxiliar que, presuntamente, utilizaban su posición para facilitar la logística del negocio ilícito.
Proteger y… vender
Durante la diligencia se aseguraron dosis de lo que aparenta ser marihuana y cocaína, además de básculas grameras y dinero en efectivo. Lo grave del asunto no es solo el decomiso, sino la estructura: servidores públicos usando la charola para operar con impunidad.
La explicación oficial deja preguntas, sobre todo respecto a los controles de confianza. La Policía Auxiliar, que a menudo brinda servicios a empresas y espacios públicos, queda nuevamente en entredicho. No es exactamente una sorpresa para los capitalinos, pero sí un golpe a la narrativa de depuración policial que tanto se presume en los discursos matutinos.
El proceso interno
Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público, donde se definirá su situación jurídica en las próximas horas. Además del proceso penal por delitos contra la salud, enfrentan la baja inmediata y una investigación por parte de Asuntos Internos.
El punto de venta fue asegurado con los sellos de la Fiscalía, pero la mancha en la corporación será más difícil de limpiar. Queda la tensión abierta sobre cuántos “puntos” más operan bajo el amparo de una patrulla o un uniforme oficial en las alcaldías de la ciudad.




















































