En el manual no escrito del turismo global, suele entenderse que quien visita un país se adapta, al menos mínimamente, al idioma local. Sin embargo, para Brandon Hien, un estadounidense que se identifica como “estratega de marketing”, la lógica parece funcionar a la inversa. El turista desató una fuerte polémica en redes sociales tras criticar abiertamente a los vendedores ambulantes de Playa del Carmen por dirigirse a él en español.
El detalle no es trivial, especialmente cuando la crítica escala a una exigencia de “superación profesional” desde una posición de evidente desconexión con el entorno.
A través de un video en TikTok, que terminó borrando junto con su cuenta tras la oleada de críticas, Hien expresó su frustración por ser abordado con el clásico “amigo, amigo” en las playas de la Riviera Maya. Según el estratega, si los comerciantes locales quieren ser “mejores vendedores”, deberían dejar de gritar en español e invertir en aprender inglés para atender a personas que, como él, “claramente hablan inglés”.
Como si hiciera falta recordarlo, Playa del Carmen es territorio mexicano, pero para Hien, su bigote —el cual mencionó como una señal física de que no es hispanohablante— debería ser suficiente para que el entorno lingüístico se transforme a su paso. “No entiendo cómo no invierten un poco para aprender inglés… probablemente valga la pena”, sentenció en el clip original.
La respuesta de los usuarios no se hizo esperar. La comunidad digital calificó sus comentarios como despectivos y colonizadores, recordándole que la hospitalidad mexicana no incluye la obligación de renunciar al idioma nativo en casa propia. La explicación oficial de su molestia deja preguntas sobre qué tanto entiende un “estratega de marketing” sobre el respeto a los mercados locales que visita.
Lo que sigue para Hien es la sombra de la “cancelación” digital, mientras que para la Riviera Maya, el episodio queda como un recordatorio de que la gentrificación y el turismo masivo a veces traen consigo expectativas que rozan lo absurdo. El video ya no existe en su perfil, pero la tensión sobre el respeto a la identidad local en destinos internacionales permanece abierta.



















































