
El gobierno de Estados Unidos ha intensificado la presión sobre México para que permita la participación directa de fuerzas militares estadounidenses en operativos conjuntos contra laboratorios de fentanilo, de acuerdo con funcionarios estadounidenses familiarizados con las conversaciones bilaterales.

La propuesta contempla que tropas de Operaciones Especiales o personal de inteligencia de Estados Unidos acompañen a fuerzas mexicanas en redadas contra presuntos laboratorios, lo que representaría una ampliación significativa del papel estadounidense en territorio mexicano, una medida a la que el gobierno de México se ha opuesto de manera reiterada.
El impulso a esta iniciativa ocurre mientras el presidente Donald Trump insiste en que Washington tenga un rol más activo en el combate a los cárteles responsables de la producción y el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses señalaron que la idea fue planteada inicialmente a principios del año pasado y posteriormente quedó en pausa, pero fue retomada tras recientes acciones de seguridad regional que involucraron a Venezuela, y ha llegado a discutirse en los más altos niveles del gobierno, incluida la Casa Blanca.
Según las fuentes, Washington busca que fuerzas estadounidenses acompañen a soldados mexicanos en operativos dirigidos a desmantelar laboratorios, aportando inteligencia, asesoría y, eventualmente, dirección operativa. Hasta ahora, México ha rechazado permitir la presencia armada de tropas extranjeras en este tipo de acciones.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que ambos países continuarán cooperando en materia de seguridad, pero ha dejado claro que su gobierno no aceptará el despliegue de fuerzas estadounidenses en territorio nacional. Tras una llamada reciente con Trump, la mandataria señaló que el presidente estadounidense insistió en una mayor participación de su país, pero aseguró que México mantiene su postura de que no es necesario.
La Casa Blanca declinó hacer comentarios sobre el tema. No obstante, Trump afirmó la semana pasada en una entrevista que Estados Unidos incrementará sus acciones contra los cárteles, al asegurar que su administración ya ha reducido significativamente el tráfico marítimo de drogas y que ahora se enfocará en operaciones terrestres.
Funcionarios mexicanos han planteado alternativas a la propuesta estadounidense, entre ellas un mayor intercambio de información de inteligencia y una participación más amplia de Estados Unidos en centros de mando conjuntos. De acuerdo con fuentes estadounidenses, asesores de ese país ya colaboran en puestos de mando militares mexicanos y comparten inteligencia para apoyar operaciones antidrogas, aunque sin participar directamente en acciones en campo.
La presión de Washington ocurre en un contexto delicado, ya que algunos funcionarios estadounidenses han planteado incluso la posibilidad de ataques con drones contra presuntos laboratorios, una opción que implicaría una violación a la soberanía mexicana y podría generar una crisis política y diplomática.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, los laboratorios de fentanilo son particularmente difíciles de detectar, ya que emiten menos rastros químicos que los de metanfetamina y pueden operar en entornos urbanos con equipos rudimentarios. Durante el gobierno de Joe Biden, la CIA inició vuelos de drones para identificar posibles ubicaciones de estos laboratorios, operaciones que se han ampliado desde el regreso de Trump a la presidencia.
La información obtenida por estos medios de vigilancia es compartida actualmente con fuerzas mexicanas, que son las encargadas de planear y ejecutar los operativos. La nueva propuesta de Washington implicaría que personal estadounidense participe directamente en las redadas, aunque en calidad de apoyo, según las fuentes.
El tema ha generado tensiones adicionales debido a las restricciones legales vigentes en México para la presencia de tropas extranjeras, así como por el antecedente histórico de intervenciones estadounidenses en el país. Además, cualquier autorización para el ingreso de fuerzas extranjeras requiere la aprobación del Senado mexicano.
Desde finales de 2024, el gobierno mexicano ha intensificado su propia estrategia contra los cárteles, particularmente en estados como Sinaloa. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha señalado que México cuenta con fuerzas suficientemente capacitadas y que la cooperación con Estados Unidos debe centrarse en el intercambio de información, no en la presencia militar.
“No estamos diciendo que el problema esté resuelto, pero estamos golpeando a las estructuras criminales en todos los niveles”, afirmó recientemente el funcionario.



















































