Lo que debía ser un retiro de descanso en el Caribe mexicano terminó en una denuncia por robo con violencia. Una mujer de origen extranjero reportó haber sido víctima de un asalto armado en Tulum, específicamente en el interior de su centro de hospedaje. El hecho, ocurrido este miércoles, vuelve a poner el foco sobre la seguridad en una de las zonas turísticas más exclusivas —y costosas— del país. El contexto importa, sobre todo cuando la narrativa oficial intenta vender una tranquilidad que los hechos, a veces, contradicen.
De acuerdo con los primeros reportes, el incidente se registró en una propiedad ubicada en la zona selvática o de nuevos desarrollos, un área que ha crecido más rápido que la vigilancia policial. La víctima relató que sujetos armados irrumpieron en su habitación para despojarla de sus pertenencias. Tras el susto inicial y la huida de los agresores, se dio aviso a las autoridades a través del número de emergencias 911.
Elementos de la Policía Municipal y de la Guardia Nacional llegaron al lugar para acordonar la zona e iniciar las entrevistas de rigor. No exactamente una sorpresa: a pesar del despliegue y los operativos de búsqueda en las inmediaciones, hasta el momento no se ha reportado la detención de ningún sospechoso. La afectada, visiblemente consternada, describió la experiencia como “horrible”, una palabra que resuena con fuerza en un destino que vive del prestigio internacional.
La investigación ha quedado en manos de la Fiscalía General del Estado (FGE), quienes deberán determinar cómo lograron ingresar los asaltantes a un espacio que, teóricamente, debería ofrecer privacidad y resguardo a los visitantes. La explicación oficial suele apuntar a “hechos aislados”, aunque para quienes operan y visitan el sector turístico de Quintana Roo, la frecuencia de estos eventos sugiere una problemática más estructural que anecdótica.
Por ahora, el saldo es de pérdidas materiales y un golpe más a la imagen del destino. Queda en el aire la duda de si este tipo de eventos son el costo inevitable del crecimiento desmedido de Tulum o si, simplemente, la estrategia de seguridad está llegando tarde a la cita.



















































