El campo quintanarroense enfrenta una amenaza biológica que ya encendió las alarmas a nivel federal. Según reportes recientes que confirman la gravedad de la situación, Quintana Roo ha superado la barrera de los 200 casos positivos de Gusano Barrenador del Ganado, una plaga que se creía erradicada y que ha regresado con fuerza al sur del país.
Lo que generó preocupación inmediata entre los productores locales no es solo el número de contagios, sino la proyección de las autoridades para controlar el brote. De acuerdo con la información difundida, la erradicación total de esta plaga podría tardar hasta 2026, lo que implica meses de incertidumbre económica para los ganaderos y riesgos sanitarios latentes para la región.
Esta situación no pasó desapercibida para el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). El combate contra el gusano barrenador —una larva que se alimenta de tejido vivo de mamíferos, incluyendo mascotas y humanos— requiere una logística compleja que involucra la dispersión de moscas estériles, una estrategia que lleva tiempo implementar con efectividad total.
Los datos indican que la propagación ha sido rápida, afectando la movilidad del ganado y exigiendo cercos sanitarios más estrictos. La cifra de más de 200 animales infectados pone en jaque la estabilidad del sector pecuario en el estado, que ahora debe invertir recursos extraordinarios en curaciones y vigilancia para evitar que la plaga se salga de control.
El caso seguirá generando atención en los próximos días, mientras los productores exigen mayor celeridad en la llegada de insumos y personal técnico para frenar esta crisis antes de que termine el año.



















































