Por primera vez en la historia, la zafra cañera en Quintana Roo será retrasada dos meses. El ciclo 2025-2026, que tradicionalmente arranca en noviembre, no comenzará sino hasta finales de enero de 2026, debido a una severa crisis económica que azota al sector.
Productores locales enfrentan una tormenta perfecta causada por pérdidas millonarias, la presencia de plagas, la caída del precio nacional del azúcar por sobreproducción y el incremento en los costos operativos.
Sergio Crisanto Morteo, presidente de la Unión Local de Productores Cañeros, A.C., detalló que la zafra 2024-2025 resultó devastadora, con pérdidas superiores a los 800 millones de pesos. Esta caída se atribuye a las afectaciones por el hongo Fusarium, el desplome del precio del endulzante y un bajo nivel de sacarosa, que no alcanzó los 90 kilos de azúcar por tonelada de caña.
El impacto ha sido directo: Crisanto Morteo explicó que esta situación ha provocado que al menos el 90 por ciento de los 3,200 productores de caña en el estado se encuentren en cartera vencida con el ingenio San Rafael de Pucté, advirtiendo que muchos podrían verse obligados a abandonar la actividad.
Por su parte, Benjamín Gutiérrez Reyes, presidente de la Asociación de Productores Cañeros, advirtió que el panorama para el ciclo 2025-2026 es aún más sombrío. Calificó la situación de “prácticamente insostenible” para las miles de familias quintanarroenses que dependen de este cultivo.
Tras meses de manifestaciones, Gutiérrez Reyes reiteró el llamado urgente al gobierno federal para establecer un programa de apoyo emergente que mitigue las pérdidas. Advirtió que si la ayuda no llega antes del inicio del nuevo ciclo productivo en enero, la zona sur del estado podría enfrentar una “crisis sin precedentes”.




















































