Una transferencia de tres mil millones de pesos desde Tabasco hasta Suiza, ejecutada por Amílcar Olán —amigo cercano de Andrés Manuel López Beltrán, conocido como “Andy”—, expone una compleja red de complicidades que entrelaza política, finanzas y crimen organizado. Olán actúa como nexo fundamental entre Adán Augusto López Hernández y una trama de factureros, huachicoleros y grupos delictivos, sirviendo de bisagra en operaciones que fusionan intereses públicos con actividades ilícitas.
De acuerdo con las investigaciones, esta cercanía con López Hernández —exsecretario de Gobernación y figura central en una red de contrabando de combustible conocida como “huachicol fiscal”— impulsó alianzas estratégicas.
El objetivo: reforzar lazos con López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, para blindar y expandir presuntos negocios en el sur de México. En este esquema, Olán fue incorporado a múltiples proyectos, uno de los cuales operó a través de contratos de obra pública en Pemex y empresas constructoras vinculadas directamente con el hijo del exmandatario.
La red se extiende a otros actores clave, según datos de inteligencia. Incluye al empresario Sergio Carmona, asesinado en diciembre de 2021; Daniel Flores Nava, principal financiero de López Hernández, quien murió en extrañas circunstancias en julio de 2023; el exsubsecretario de Gobernación y exdirector de Aduanas, Ricardo Peralta; y dos generales retirados. Estos vínculos no solo ilustran la profundidad de la operación, sino también los riesgos letales que conlleva.
























































