En un despliegue de abuso de poder que ha indignado a la ciudadanía, más de 20 parientes y allegados de Rafael Marín Mollinedo, compadre y amigo cercano del expresidente Andrés Manuel López Obrador, han sido colocados a dedo en cargos clave de la administración pública en Tabasco.
Este alarmante caso de nepotismo descarado pone en entredicho la transparencia y la meritocracia en la gestión pública, evidenciando cómo las conexiones personales prevalecen sobre la competencia y la idoneidad.
Rafael Marín Mollinedo, un tabasqueño con una larga trayectoria al lado de López Obrador, ha tejido una red de influencias que ha asegurado posiciones de poder para sus familiares en instituciones estratégicas del estado. Este patrón de favoritismo no solo mina la confianza en las instituciones, sino que plantea serias preguntas sobre la integridad de la administración pública en Tabasco y más allá.
Entre los casos más escandalosos destaca Santiago Mollinedo Casanova, primo de Rafael y de Nicolás Mollinedo Bastar, conocido como “Nico”, el célebre exchofer de López Obrador. Santiago ocupa un puesto crucial como jefe de área en la Fiscalía General del Estado de Tabasco, una posición que requiere alta responsabilidad y experiencia. Sin embargo, su nombramiento parece responder más a lazos familiares que a méritos profesionales.
Otro ejemplo alarmante es Víctor Manuel Agüero Mollinedo, designado como director en la Dirección de Educación, Cultura y Recreación del estado. Este cargo, que debería ser ocupado por alguien con un historial probado en la gestión cultural y educativa, parece haber sido otorgado únicamente por su parentesco con Rafael Marín.
Más preocupante aún es el caso de Concepción Brindis Mollinedo, prima de Rafael, quien, a pesar de no contar con experiencia previa en el sector, fue nombrada nada menos que directora de Capacitación para el Transporte en la Secretaría de Movilidad de Tabasco. Este nombramiento pone en riesgo la calidad de los servicios públicos, ya que la falta de preparación podría traducirse en decisiones ineficaces o incluso peligrosas.
La lista de beneficiados no termina ahí.
Jesús Manuel Hidalgo Mollinedo, sobrino de Nicolás Mollinedo, ha sido colocado como jefe de área en la Dirección de Programación del Ayuntamiento de Centro, Tabasco. Por su parte, Gilberto Cano Mollinedo, otro primo cercano de Rafael, ostenta el cargo de director general en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del estado, una posición estratégica que maneja recursos clave para la infraestructura de Tabasco.
La red de nepotismo se extiende aún más: Martha Eugenia Mollinedo Sibilla funge como profesora en el Instituto de Seguridad Social de Tabasco, mientras que Francisco Javier de Jesús Mollinedo Mollinedo ha sido colocado en la Universidad Politécnica del Golfo. Azucena Bonfil Mollinedo, prima de Rafael, trabaja como empleada de ventas en las terminales de almacenamiento y reparto de Pemex, un puesto que, aunque operativo, refuerza la percepción de que los lazos familiares son la vía de acceso a empleos públicos.Uno de los casos más graves es el de Jaime Humberto Lastra Bastar, primo de Nicolás Mollinedo, quien ocupa el puesto de Fiscal General del Estado de Tabasco, una de las posiciones más relevantes y sensibles en la impartición de justicia. Su designación genera dudas sobre la independencia y objetividad en la procuración de justicia en el estado.
Por si fuera poco, Gloria Alicia Aparicio Bastar, sobrina de Nicolás, se desempeña como subdirectora de Asistencia, Cultura y Recreación en el Instituto de Seguridad Social de Tabasco, un cargo que, nuevamente, parece responder a favores familiares más que a méritos comprobables.
Este descarado esquema de nepotismo no solo es un insulto a los principios de equidad y transparencia, sino que también representa un riesgo para la eficiencia de la administración pública. Mientras ciudadanos calificados luchan por acceder a oportunidades laborales basadas en sus méritos, los allegados de Rafael Marín Mollinedo y Nicolás Mollinedo Bastar parecen tener un pase directo a posiciones de poder, sin importar su experiencia o preparación.






























































