Un nuevo video difundido en redes sociales ha puesto en el ojo del huracán a la concesionaria de parquímetros Playaparq, en Playa del Carmen. En las imágenes, se observa a un trabajador de la empresa realizando un presunto cobro irregular tras haber inmovilizado un vehículo, lo que ha desatado una ola de críticas sobre los métodos de operación y la falta de criterio en el centro de la ciudad.
No es un dato menor. La denuncia ciudadana apunta a que los agentes de inmovilización operan con una “tolerancia cero” que raya en el hostigamiento. Según los testimonios que acompañan la grabación, bastan un par de minutos de retraso —o incluso el tiempo que tarda el usuario en llegar a la máquina de cobro— para que el temido “araña” ya esté colocado en el neumático.
En el material exhibido, se cuestiona el procedimiento del empleado, quien aparentemente ofrece “facilidades” para retirar el inmovilizador fuera del protocolo oficial de multas del Ayuntamiento de Solidaridad. La explicación oficial deja preguntas, especialmente cuando los usuarios aseguran que, en ocasiones, los trabajadores parecen estar al acecho, esperando el segundo exacto en que vence el ticket para actuar.
Como si hiciera falta recordarlo, el sistema de parquímetros en Playa del Carmen ha sido, desde su origen, un tema divisivo. Mientras la empresa argumenta la necesidad de movilidad urbana, comerciantes y vecinos denuncian que la agresividad de estos operativos está ahuyentando al turismo nacional y local, que prefiere evitar el centro antes que lidiar con una multa de casi 600 pesos por un descuido de segundos.
Por ahora, ni la concesionaria ni las autoridades municipales han emitido un comunicado aclaratorio sobre este caso específico. Lo que queda claro es que la tensión en las calles del primer cuadro de la ciudad sigue subiendo de tono, dejando abierta la pregunta de si el parquímetro es una herramienta de orden o simplemente una caja registradora sin escrúpulos.



















































