La pobreza en Chetumal y el municipio de Othón P. Blanco se mantiene prácticamente intacta pese al paso de los años y a los discursos oficiales. Así lo revelan datos del Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2025, elaborado por la Secretaría del Bienestar del Gobierno de México, así como análisis académicos y posicionamientos sociales que advierten un estancamiento preocupante.

El Movimiento Antorchista Nacional alertó que en la capital de Quintana Roo existen decenas de colonias populares donde familias de escasos recursos viven en condiciones de alta vulnerabilidad, sin acceso pleno a servicios básicos, situación que se agravó tras la pérdida del estatus de zona libre en la década de los noventa.
Investigaciones realizadas por Adriana Lucía Trejo Albuerne y Naxhelli Ruiz Rivera, académicas de la UNAM, confirman que las dinámicas territoriales de Quintana Roo han generado profundas disparidades sociales. Aunque el turismo impulsa el crecimiento económico en algunas regiones, municipios como Othón P. Blanco —y particularmente Chetumal— presentan un crecimiento alarmante de la pobreza en todas sus modalidades.
De acuerdo con cifras oficiales, en 2023 un total de 105 mil 190 personas (43.8% de la población municipal) vivían en condiciones de pobreza. Para 2025, el número prácticamente no se movió: 105 mil 193 personas continúan en esta situación, evidenciando la falta de avances estructurales.

La pobreza moderada afecta a 81 mil 019 habitantes (34.1%), mientras que 23 mil 274 personas (9.7%) viven en pobreza extrema. A esto se suma un dato crítico: 69 mil 098 ciudadanos (28.8%) se encuentran en condición de vulnerabilidad por carencias sociales, es decir, no son considerados pobres por ingreso, pero carecen de derechos básicos.
Los indicadores de rezago social profundizan el panorama. En Othón P. Blanco, 41 mil 756 personas (17.4%) presentan rezago educativo; 49 mil 232 (20.5%) no tienen acceso a servicios de salud; 132 mil 529 ciudadanos (55.2%) carecen de seguridad social; 31 mil 790 personas viven en viviendas sin calidad ni espacios adecuados; y 77 mil 077 habitantes (32.1%) no cuentan con una alimentación nutritiva y de calidad.
Los estudios académicos identifican que las zonas periféricas, barrios marginados y asentamientos irregulares concentran los mayores niveles de vulnerabilidad. Factores como bajo nivel educativo del jefe de familia, alta proporción de menores, carencia de servicios de salud y falta de infraestructura básica configuran un patrón persistente de desigualdad.
Especialistas advierten que esta situación se agrava por los riesgos socioambientales del Caribe Mexicano, como inundaciones, intrusión salina y eventos climáticos extremos, lo que vuelve urgente el diseño de políticas públicas focalizadas y estrategias integrales que vayan más allá de soluciones temporales.
Mientras tanto, en el municipio gobernado por Yensunni Idalia Martínez Hernández, la pobreza continúa siendo una realidad cotidiana para miles de familias chetumaleñas, en un estado marcado por el contraste permanente entre riqueza turística y marginación social.




















































