El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió este miércoles a los recientes tiroteos fatales ocurridos en Minneapolis, en los que murieron los ciudadanos Alex Pretti y Renée Good durante operaciones de agentes federales de inmigración, aunque afirmó que ninguno de ellos “eran ángeles”.

En una entrevista con NBC News, Trump expresó pesar por los hechos, pero insistió en que los casos tenían “antecedentes y contextos” que, según él, complican la valoración del uso de fuerza letal y señaló que los resultados fueron “trágicos y no justificables bajo ninguna circunstancia”.
El mandatario también aseguró que los agentes federales involucrados en los operativos lamentan profundamente los incidentes y que la Administración revisará los protocolos de actuación para “prevenir futuros episodios similares”.
Estas declaraciones ocurren en el marco de una tensa situación en Minneapolis, donde se han registrado protestas masivas y fuertes críticas contra las tácticas usadas por agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza en el contexto de la llamada Operation Metro Surge, una operación de aplicación migratoria que ha generado rechazo público por su escala y uso de la fuerza.
El mismo día, la Administración anunció la retirada de 700 agentes de ICE y CBP de la zona, tras semanas de presencia intensiva que desató resistencia de autoridades locales y ciudadanos. A pesar de esa reducción, se mantendrán otros miles de efectivos en la región mientras continúan las operaciones y las protestas.
Las críticas por el manejo de los tiroteos han sido duras, incluso desde sectores tanto demócratas como republicanos, y se han intensificado los llamados a una investigación exhaustiva e independiente sobre los hechos y el uso de fuerza por parte de agentes federales.




















































