La Carretera Federal 307, esa arteria que lo mismo transporta turistas que insumos básicos, volvió a ser escenario de un percance vial la tarde de este martes. El conductor de una pipa de agua sufrió un accidente mientras circulaba en el tramo que conecta Puerto Morelos con Playa del Carmen, lo que provocó la movilización de cuerpos de emergencia y el habitual nudo vial que caracteriza a esta zona. No es un dato menor, considerando que este trayecto es vital para la logística de la Riviera Maya.
El peso de la unidad y el asfalto
El incidente ocurrió cuando la pesada unidad, que transportaba agua potable, perdió la estabilidad. Aunque las causas precisas están bajo peritaje, las primeras versiones sugieren que la combinación de velocidad y las condiciones del pavimento pudieron jugar en contra del operador. La unidad terminó con daños visibles, obstruyendo parcialmente la circulación en uno de los carriles de alta velocidad.
Al lugar arribaron elementos de la Guardia Nacional División Caminos para abanderar la zona y evitar que el incidente pasara de ser un susto a una tragedia mayor. Como si hiciera falta recordarlo, la pericia de los conductores de unidades pesadas en este tramo suele ponerse a prueba diariamente, y no siempre con resultados favorables.
Maniobras y tráfico
Paramédicos atendieron al conductor en el sitio. Afortunadamente, los reportes preliminares indican que las lesiones no ponen en riesgo su vida, aunque el susto —y la responsabilidad de la unidad volcada— no se los quita nadie. La presencia de la grúa para retirar la pipa fue lo que terminó por colmar la paciencia de los automovilistas que, atrapados en la fila, veían cómo los minutos se perdían entre el calor y el humo de los escapes.
La explicación oficial deja preguntas sobre la frecuencia con la que estas unidades de carga se ven involucradas en percances en una carretera que, en teoría, debería ser de las más seguras del estado. Sin embargo, la realidad del asfalto suele dictar otra sentencia.
El tráfico comenzó a fluir con normalidad tras un par de horas de maniobras intensas. El saldo queda en daños materiales y un recordatorio más de que en la “307”, la precaución nunca está de más. Queda en el aire si las empresas de transporte de agua reforzarán sus protocolos o si seguiremos viendo estas escenas como parte del paisaje cotidiano.




















































