La detención del exatleta y presunto capo del narcotráfico Ryan Wedding volvió a colocar bajo tensión la relación entre México y Estados Unidos, luego de que The Wall Street Journal revelara que el arresto se realizó como parte de un operativo secreto del FBI en territorio mexicano, una versión que contrasta con la postura oficial del Gobierno mexicano.

De acuerdo con el reportaje publicado la noche del miércoles 28 de enero de 2026, el operativo del 22 de enero involucró la participación directa de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y se pretendía mantener fuera del escrutinio público. El diario estadounidense aseguró, citando a un funcionario de ese país, que la operación no fue divulgada debido a su carácter sensible.
“La participación del FBI en el operativo del 22 de enero se pretendía mantener en secreto”, indicó el medio, al subrayar que la legislación mexicana prohíbe la presencia física de agentes extranjeros en detenciones o redadas, así como su participación directa en operativos policiales.
El texto, firmado por Steve Fisher, Alexander Ward y Santiago Pérez, sostiene además que las autoridades estadounidenses mantienen bajo monitoreo en México a otros presuntos narcotraficantes, lo que añade un elemento de mayor complejidad al tema de la cooperación bilateral en materia de seguridad.
El reportaje contextualiza la detención de Wedding en un momento de alta tensión política, marcado por el reciente ataque de Estados Unidos a Venezuela y por las amenazas del presidente Donald Trump de lanzar operaciones terrestres contra cárteles mexicanos, declaraciones que encendieron alertas en el Gobierno mexicano.
Sin embargo, la versión publicada por el Wall Street Journal choca frontalmente con lo expuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en que no hubo ningún operativo estadounidense en México y que el exatleta se entregó voluntariamente en la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México.
“Lo que la autoridad de Estados Unidos le dijo a la autoridad mexicana es que había sido una entrega de manera voluntaria (…) No tenemos por qué dudar ni del embajador ni de lo que nos dijeron aquí en México”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia matutina del martes 27 de enero en Palacio Nacional.
Aunque el director del FBI, Kash Patel, hizo referencia a la existencia de un operativo bilateral, la mandataria mexicana descartó que se haya tratado de una intervención extranjera y subrayó que cualquier acción de ese tipo debe ser informada previamente a las autoridades mexicanas.
Cuestionada directamente sobre las declaraciones de Patel, Sheinbaum evitó profundizar para no escalar el tema a una controversia diplomática. “No queremos que esto se convierta en una polémica entre países”, señaló, al tiempo que reiteró que su gobierno “dice la verdad siempre”.
La presidenta recalcó que tanto autoridades estadounidenses como el embajador Ronald Johnson confirmaron a México que Wedding se entregó de manera voluntaria el jueves 22 de enero, versión que —dijo— mantiene el Gobierno mexicano.
El contraste entre ambas narrativas deja abiertas preguntas clave sobre el alcance real de la cooperación en seguridad, los límites de la presencia extranjera en México y el manejo político de casos de alto perfil en un contexto de creciente fricción bilateral.




















































