El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista reciente que su gobierno está dispuesto a iniciar ataques “por tierra” contra cárteles de la droga, y destacó que estas acciones podrían realizarse “en cualquier lugar”, mencionando países como México, Venezuela y naciones de América Central y del Sur como posibles escenarios.

La declaración, que circuló en medios estadounidenses y fue publicada el 24 de enero, forma parte de un endurecimiento de la estrategia antidrogas de la Casa Blanca, tras meses de operaciones militares en el Caribe y el Pacífico en las que fuerzas estadounidenses atacaron embarcaciones que Washington considera vinculadas al tráfico de drogas.
Trump dijo: “Conocemos sus rutas. Lo sabemos todo sobre ellos… Vamos a atacar a los cárteles”, y, al ser cuestionado sobre si esa estrategia podía aplicarse fuera del territorio estadounidense, respondió que “podría ser en cualquier lugar”, mencionando países de la región sin precisar fechas ni detalles operativos concretos.
La postura se da en un contexto en el que el gobierno de Estados Unidos ha intensificado su presión contra las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. Recientemente ha confirmado operaciones a gran escala en el mar que, según autoridades de Washington, han incluido más de 30 acciones militares contra presuntas embarcaciones narcotraficantes, con víctimas fatales en varios casos.
En este marco, México extraditó en días recientes a 37 personas vinculadas a cárteles hacia Estados Unidos, en un esfuerzo de cooperación bilateral que ha sido descrito por autoridades mexicanas como una decisión soberana y orientada a la seguridad nacional.
Sin embargo, expertos en derecho internacional señalan que cualquier intervención militar de Estados Unidos en el territorio de otro país requeriría el consentimiento explícito de ese gobierno y estaría sujeta al marco legal internacional, incluido el respeto a la soberanía y la no intervención. Hasta ahora, las autoridades mexicanas han enfatizado que no aceptarían operaciones militares extranjeras en suelo mexicano sin acuerdos formales.
La propuesta de Trump ha generado un amplio debate en la región, tanto sobre la legalidad y límites de las estrategias de combate al narcotráfico como sobre las implicaciones para la cooperación bilateral y regional en seguridad. En México, sectores políticos y civiles han subrayado la importancia de respetar la soberanía nacional mientras se fortalece el trabajo conjunto contra el crimen organizado.
Las declaraciones de Trump también se producen en un contexto más amplio de tensiones diplomáticas y de seguridad en América Latina, marcadas por acciones como la captura de líderes en Venezuela y otras sanciones que han elevado las preocupaciones sobre posibles intervenciones extraterritoriales.




















































