La industria hotelera formal en el sur de Quintana Roo enfrenta uno de sus desafíos más grandes en la era digital. Ante el crecimiento exponencial de las plataformas de hospedaje como Airbnb, empresarios del sector han lanzado una alerta: o se modernizan los servicios, o la competencia de bajo costo terminará por desplazar a los establecimientos tradicionales.
Déborah Angulo Villanueva, empresaria hotelera de la zona sur del estado, señaló que el fenómeno ya no es exclusivo de los grandes polos turísticos del norte, como Cancún o Playa del Carmen. Actualmente, los destinos de la Gran Costa Maya registran un total de 1,110 rentas vacacionales activas, distribuidas estratégicamente: 564 en Bacalar, 359 en Chetumal y 187 en Mahahual.
El factor económico: “Blindar el bolsillo”
De acuerdo con la representante del sector, el turista actual busca priorizar su economía. Un estudio reciente de las plataformas digitales reveló que Chetumal se ha convertido en un destino sumamente atractivo debido a sus tarifas competitivas, con opciones de alojamiento que inician desde los 350 pesos por noche. Esta diferencia de precios pone en una situación crítica a los hoteles formales, cuyos costos operativos son mayores debido a la carga fiscal y administrativa.
¿Cómo competir ante lo digital?
Angulo Villanueva enfatizó que la clave para la supervivencia del sector formal radica en potenciar sus ventajas competitivas. A diferencia de las rentas por plataforma, los hoteles ofrecen protocolos de seguridad establecidos, limpieza profesional diaria y servicios de alimentos y bebidas las 24 horas. No obstante, advirtió que “la hotelería formal ya no puede depender solo de su nombre” y debe invertir urgentemente en la mejora de sus instalaciones y el servicio al cliente.
Hacia una regulación fiscal
Por su parte, las autoridades de Quintana Roo han comenzado a dar pasos firmes hacia la regulación fiscal de estas plataformas. El objetivo es equilibrar el “terreno de juego” mediante la recaudación de impuestos que ya se aplican a los hoteles establecidos. Aunque esta medida ayuda a reducir la brecha de desigualdad, la empresaria asegura que la verdadera batalla se ganará convenciendo al viajero de que la calidad y seguridad de un hotel formal valen la inversión.
Con un turista que hoy compara cada peso antes de reservar, el sector hotelero en Chetumal, Bacalar y Mahahual se encuentra en una carrera contra el tiempo para reinventarse y mantenerse vigente en el competido mercado del Caribe Mexicano.



















































