El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) elevó la tensión al interior de la alianza legislativa al anunciar que no reconoce al senador Adán Augusto López Hernández como interlocutor válido para la negociación política de la reforma electoral, luego de que el coordinador de Morena en el Senado se presentara como uno de los responsables de las conversaciones con los partidos aliados.

En un posicionamiento público, la dirigencia del Verde sostuvo que cualquier negociación debe realizarse únicamente con los representantes formales de cada fuerza política, y subrayó que López Hernández no fue designado por el PVEM para participar en las mesas de diálogo sobre la reforma.
El pronunciamiento se da en un momento clave para los trabajos legislativos de la reforma electoral impulsada por el Gobierno federal, que plantea cambios de fondo al sistema político, entre ellos la representación plurinominal, el financiamiento de los partidos y ajustes en los mecanismos de elección de cargos federales y locales.
Dirigentes del PVEM insistieron en que la construcción de acuerdos requiere respeto a los procesos internos de cada partido, y rechazaron que su participación en la negociación se dé de forma improvisada o fuera de los canales institucionales establecidos dentro de la coalición.
La postura del Verde se suma a los desencuentros que han comenzado a aflorar entre fuerzas políticas aliadas, algunas de las cuales han exigido mayor claridad, reglas definidas y consensos previos antes de avanzar con las propuestas del Ejecutivo y de la bancada mayoritaria en el Senado.
Aunque el PVEM no descartó sostener reuniones con otros partidos en los próximos días, dejó en claro que cualquier diálogo se realizará a través de sus representantes oficiales, designados conforme a sus estatutos y acuerdos internos, marcando así un límite político frente al liderazgo que Morena busca ejercer en la negociación de la reforma.
El episodio evidencia que, más allá de las coincidencias legislativas, la reforma electoral avanza en un terreno donde las tensiones internas y las disputas por la interlocución política comienzan a jugar un papel decisivo en su viabilidad.




















































