El cierre del ciclo escolar de este año ha dejado una estela de preocupación en las comunidades educativas de la capital. Padres de familia de diversas escuelas primarias y secundarias en Chetumal han manifestado su inquietud ante lo que describen como un incremento en los incidentes de acoso escolar (bullying), exigiendo a las autoridades educativas protocolos de intervención más estrictos y efectivos.
De acuerdo con testimonios y reportes ciudadanos, la problemática no se limita a agresiones verbales, sino que ha escalado a violencia física y ciberacoso a través de grupos de redes sociales. Los tutores señalan que, en varios casos, la respuesta de los directivos escolares ha sido insuficiente, lo que permite que las conductas agresivas persistan.
Falta de protocolos claros
Los manifestantes argumentan que, aunque existen lineamientos generales por parte de la Secretaría de Educación de Quintana Roo (SEQ), la aplicación de estos en el “día a día” es deficiente. “No queremos que solo se llame la atención; buscamos que se brinde atención psicológica tanto al agresor como a la víctima para cortar el problema de raíz”, comentó una madre de familia afectada.
Entre los puntos críticos señalados por los padres destacan:
La falta de vigilancia en áreas comunes durante los recesos.
La ausencia de talleres de sensibilización constantes para los alumnos.
El temor de las víctimas a denunciar por posibles represalias.
Llamado a la Secretaría de Educación
Ante este panorama, las asociaciones de padres de familia han solicitado una mesa de trabajo con las autoridades de la SEQ para revisar el Protocolo para la Prevención, Detección y Atención del Acoso Escolar. Subrayan que el bienestar emocional de los menores es fundamental para el aprovechamiento académico y que la omisión de estos casos podría derivar en consecuencias graves para la salud mental de los estudiantes.
Por su parte, especialistas en psicología educativa sugieren que el aumento de estas conductas podría estar vinculado a la falta de mediación de conflictos tras el regreso total a la presencialidad, por lo que instan a las familias a mantener una comunicación abierta con sus hijos y a las escuelas a no minimizar ninguna queja.




















































