La industria de la masa y la tortilla en Quintana Roo ha encendido las alarmas al inicio de este 2026. Tras un periodo de estabilidad, líderes del sector advierten que un ajuste al alza en el precio del kilogramo de tortilla es inminente en los once municipios del estado, debido a una combinación de factores económicos y presiones fiscales locales.
De acuerdo con Rubén Montalvo Morales, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortilla en la entidad, el costo operativo se ha vuelto “insostenible” para muchos propietarios de molinos y tortillerías. Aunque el precio actual oscila entre los 26 y 28 pesos, en zonas como Tulum y el norte del estado ya se reportan precios que alcanzan los 30 pesos por kilo.
Factores del incremento: Insumos y Salarios
El ajuste responde, en primera instancia, al encarecimiento de los insumos básicos. Las principales harineras del país han proyectado nuevos incrementos en la tonelada de harina de maíz, a lo que se suma el alza en el gas LP y las tarifas de energía eléctrica. Aunado a esto, el reciente ajuste al salario mínimo que entró en vigor este enero representa un compromiso financiero mayor para los empresarios del ramo.
El “ahogo” fiscal en el Caribe
Sin embargo, Montalvo Morales destacó que el factor más crítico para este 2026 es el incremento “exorbitante” en los trámites municipales. En ciudades como Playa del Carmen, los costos de licencias de funcionamiento y programas de Protección Civil han subido hasta un 156%. Por su parte, en Cancún, los incrementos superan el 50%.
“Estamos esperando ver qué sucede en estos primeros días del año. Si los insumos golpean de manera que comprometan la viabilidad del negocio, el ajuste será inevitable para evitar el cierre de establecimientos”, explicó el líder gremial.
La situación preocupa a los consumidores locales, ya que la tortilla es el pilar de la dieta mexicana. Organizaciones de comerciantes han solicitado la intervención de las autoridades federales para estabilizar los costos de producción y evitar que el precio final llegue a los 32 pesos en algunas regiones, lo que afectaría directamente la economía popular.




















































