Una crisis sin precedentes golpea el corazón agrícola del sur de Quintana Roo. Lo que comenzó como focos de infección aislados se ha transformado en una emergencia regional: el hongo Fusarium ha infectado 15 mil hectáreas de cultivos de caña de azúcar, poniendo en jaque la economía de miles de familias en la Ribera del Río Hondo.
Según información reciente, el avance de este patógeno ha sido devastador en las últimas semanas. El hongo ataca directamente la raíz y el tallo de la planta, provocando que la caña se seque por completo y pierda su sacarosa, volviéndola prácticamente inútil para la molienda en el ingenio San Rafael de Pucté.
El rostro de la tragedia Benjamín Gutiérrez Reyes, líder de la Asociación de Productores Cañeros (CNPR) en la entidad, ha sido una de las voces que ha confirmado la gravedad de la situación en la zona. Aunque reportes previos de este año estimaban daños en cerca de 7 mil a 10 mil hectáreas, los datos más recientes apuntan a una escalada alarmante que ahora alcanza las 15 mil hectáreas afectadas, una cifra que ha encendido las alarmas en todo el sector agroindustrial.
¿Por qué es tan grave? La situación no pasó desapercibida para los habitantes de la zona, quienes dependen casi exclusivamente de la zafra. El Fusarium no solo mata la planta actual, sino que contamina el suelo, obligando a los productores a realizar inversiones millonarias para intentar rescatar sus tierras. Esto se suma a las complicaciones climáticas que ya habían golpeado la región, creando una “tormenta perfecta” para el campo quintanarroense.
Productores locales señalan que, de no contenerse el brote, las pérdidas podrían ser irreversibles para el ciclo actual, afectando la producción nacional de azúcar y el sustento de la zona sur del estado. El caso seguirá generando atención en los próximos días mientras las autoridades definen estrategias de emergencia.




















































