Una situación de alta tensión se vivió en los cielos de California este miércoles, cuando un caza F-16C Fighting Falcon, perteneciente al prestigioso escuadrón de demostración Thunderbirds de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, se precipitó a tierra durante una misión de entrenamiento.
El incidente, que generó inmediata movilización de los servicios de emergencia, ocurrió en una zona desértica del condado de San Bernardino, cerca de la comunidad de Trona y las instalaciones de China Lake, aproximadamente a 270 kilómetros al norte de Los Ángeles. Lo que llamó la atención de los testigos fue la columna de humo visible tras el impacto de la aeronave contra el suelo.
Afortunadamente, y en un giro que muchos califican de milagroso, el piloto logró activar el mecanismo de eyección a tiempo. Según confirmaron fuentes militares y reportes locales, el aviador fue recuperado con vida y trasladado a un centro médico cercano, donde se reporta en condición estable y con heridas que no ponen en riesgo su vida.
El accidente tuvo lugar alrededor de las 10:30 a.m. (hora local) del miércoles 3 de diciembre. Aunque la aeronave, valorada en millones de dólares, resultó completamente destruida tras el impacto y el posterior incendio, las autoridades confirmaron que no hubo víctimas civiles ni daños a estructuras en tierra, ya que el siniestro ocurrió en un área despoblada.
La Fuerza Aérea de EE. UU. ha iniciado una investigación oficial para determinar las causas exactas del fallo. Si bien es prematuro señalar un motivo técnico o humano, este tipo de sucesos con los “Thunderbirds” no pasan desapercibidos debido al alto perfil y la exigencia de sus maniobras, aunque en esta ocasión se trataba de un vuelo de práctica rutinario.
El caso seguirá generando atención en los próximos días mientras se esperan los resultados preliminares de la junta de investigación sobre qué derribó a uno de los aviones más icónicos del arsenal estadounidense.




















































