La guerra en Sinaloa tiene un nuevo frente tecnológico. Tras los recientes ataques aéreos que sembraron el miedo en la capital, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) localizaron y desmantelaron un laboratorio clandestino dedicado a la fabricación de drones explosivos.
El hallazgo, realizado en una zona periférica de Culiacán, confirma lo que muchos temían: el crimen organizado ha industrializado el uso de estos dispositivos. En el lugar no solo se encontraron drones comerciales modificados, sino también impresoras 3D, cargas de explosivo C4 y sistemas de detonación remota listos para ser ensamblados.
Lo que no pasó desapercibido para las autoridades militares fue el nivel de sofisticación del taller. Ya no son adaptaciones caseras; se trata de una línea de producción diseñada para atacar objetivos específicos y evadir la vigilancia tradicional.
Este golpe a la logística del cártel podría frenar temporalmente los ataques aéreos, pero también revela la peligrosa evolución del armamento en la región. El caso seguirá generando atención conforme se analicen los dispositivos asegurados.




















































