Una noticia con dos caras sacudió la agenda económica esta mañana. El INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) reveló sus últimos datos sobre la Pobreza Laboral al tercer trimestre de 2025, y el resultado general es positivo: el porcentaje de la población que no puede comprar la canasta alimentaria con su sueldo disminuyó a 34.3% a nivel nacional.
Esto significa que, en comparación con el mismo periodo de 2024 (cuando la cifra era de 35.1%), hoy hay menos mexicanos en situación de vulnerabilidad alimentaria por ingresos.
¿Por qué mejoró el panorama?
Según lo que llamó la atención en el reporte oficial, esta mejora de 0.8 puntos porcentuales se debe principalmente a dos factores que generaron conversación: el aumento en el empleo (más gente trabajando) y un incremento en el ingreso laboral real per cápita, que ayuda a amortiguar la inflación en los alimentos. Estados como Sonora y Querétaro lideraron la recuperación, mostrando que el dinamismo industrial está rindiendo frutos en los bolsillos de sus habitantes.
El “foco rojo” en la capital
Sin embargo, no todo es celebración. Una situación que no pasó desapercibida es el contraste en el centro del país. Mientras la nación mejora, en la Ciudad de México la pobreza laboral aumentó, pasando de 22.7% a 23.8% en el último año.
Expertos señalan que el encarecimiento de la vida en la capital y la presión inflacionaria en servicios podrían estar “comiéndose” los aumentos salariales de los chilangos, creando una brecha cada vez más notoria con el resto del país.
El caso seguirá generando atención en los próximos días, ya que analistas evaluarán si esta tendencia de recuperación nacional es sostenible hacia el cierre de año o si la “cuesta de enero” de 2026 frenará el avance.




















































